La tendencia está en las mangas

  • Los diseñadores innovan con cortes asimétricos hechos de tejidos sutiles para la próxima primavera.

Tules, gasas y plumetis que dibujan delicadas mangas húngaras, grandes volúmenes que marcan las hombreras de los trajes y las asimetrías imposibles fueron los grandes protagonistas de la pasarela en la tercera jornada de Simof, en Fibes.

El día estrella del Salón Internacional de la Moda Flamenca comenzó, como dicta la tradición, con la Pasarela contra el Cáncer en la que el color rosa se alzó, un año más, como símbolo de lucha y esperanza.

Una veterana de los volantes, Amparo Macía abrió el carrusel de desfiles individuales con Esencia, una oda a la buena costura y a los patrones más tradicionales. La diseñadora subió a la pasarela una propuesta para la moda que se luce en el camino que completó con un ramillete de trajes de cortes limpios y siluetas depuradas. Inma Castrejón volvió a apostar en Barroco, una colección cargada de sensualidad y sofisticación, por el arriesgado concepto de lencería flamenca. Las mangas, cargadas de pedrería y bordados, adquirieron formas asimétricas imposibles.

Sara de Benítez impuso de nuevo encima de la pasarela el sello personal de su casa de moda flamenca: las faldas cuajadas de volantes rizados en cascada. Los colores ácidos y vitaminados como el amarillo fueron los grandes protagonistas de una colección salpicada de conjuntos prêt-à-porter para una flamenca de calle.

La costura más exquisita llegó con Pilar Vera y su paseo por la emblemática Glorieta de Bécquer del Parque de María Luisa. Una colección romántica de volantes canasteros dibujados con estampados bucólicos que encierran el alma del vestido de gitana y de este mágico rincón de Sevilla. La belleza por la belleza y el arte llevado a la pasarela a través de los mantoncillos pintados a mano de Elena Rivera.

En la propuesta flamenca de Margarita Freire volvió a imperar el protagonismo del estampado floral esta vez en tonos tierra y de aire bucólico. La diseñadora rescató los patrones de los conjuntos de falda y camisa y los trajes cortos.

Loli Vera buscó la feminidad de la mujer andaluza en sensuales escotes a la espalda. El tejido más elegante por definición, el encaje, fue el fetiche de la diseñadora para presentar una colección para una flamenca sofisticada.

Cerraron una jornada maratoniana de desfiles la colección de Sonia&Isabelle, en la que por fin reinaron los lunares enriquecidos con una exquisita pasamanería de encaje de bolillos, y el Sortilegio flamenco de Pilar Rubio, todo un baile de volúmenes y mezcla de texturas.

El Salón Internacional de Moda Flamenca cierra hoy sus puertas en Fibes con 32 firmas.

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