La verdadera cara de Sarah Ferguson

  • 'Vanity Fair' analiza el pasado, presente y futuro de la polémica e inquietante ex mujer del príncipe Andrés, el eterno 'azote' de la Casa Real británica

La han sorprendido engañando a su marido o vendiendo a un falso jeque su conexión con la familia real británica. Ha protagonizado realities, escrito libros infantiles y promocionado productos para adelgazar. Se ha arruinado, se ha recuperado y se ha vuelto a arruinar. Sarah Ferguson vuelve veinticinco kilos más delgada, con un nuevo plan empresarial en Estados Unidos y con el perdón oficial de la reina Isabel. Es, además, el mayor apoyo del príncipe Andrés, con quien comparte casa y vida 20 años después de haberse divorciado, a pesar de que hoy se vea envuelto en un escabroso caso judicial.

"¿Podría decirme cuál sería la remuneración económica por hacer esta portada?", preguntan desde su agencia. Uno de los antiguos asesores de Ferguson no se sorprende: "Con ella es todo siempre por dinero". Ferguson ha vuelto al foco mediático cinco años después de haber tocado fondo y la revista Vanity Fair -que le dedica su portada de marzo- hace un análisis de su pasado, su presente y su futuro acompañado de controvertidas declaraciones de algunas de las personas con las que ha compartido su vida. "Es todo basura. Busca explotar el victimismo e inspirar compasión", dice sobre ella en la publicación un antiguo compañero de trabajo. No es ésta la única afirmación negativa contra ella que recoge la revista; un colaborador suyo asegura: "Tenías suerte si lograbas frenar dos de cada diez decisiones erróneas de Sarah".

Ocurrió en 2010 cuando se difundió un vídeo en el que se veía como la duquesa aceptaba dinero de un falso jeque árabe (que en realidad era un reportero de The News of the World) a cambio de tener acceso al príncipe Andrés, que el pasado jueves (el mismo día que salió a la venta la revista) celebró su 55 cumpleaños. Su imagen quedó dinamitada y Ferguson se defendió asegurando que estaba acuciada por las deudas y "espoleada" por el alcohol. Entonces siguió la estrategia de la prestigiosa agencia Bell Pottinger, a quienes contrató para gestionar la situación de crisis: mantener un perfil bajísimo. Pero los problemas de su ex -el príncipe Andrés se ha visto recientemente salpicado por un escándalo de prostitución de menores, aunque aún no está acusado de ningún cargo-, le han servido de trampolín para volver a salir en su defensa. "Es el hombre más maravilloso del mundo", ha dicho en alguna ocasión del padre de sus hijas. Sobre esta extraña relación de divorciados habla en Vanity Fair un amigo de Sarah: "Su mayor enemigo en Palacio es Felipe de Edimburgo. Sería el único motivo por el que Andrés y Sarah no se casan de nuevo".

La duquesa lleva intentando limpiar su imagen desde que se casó con el príncipe Andrés. "La gente la veía como una mujer codiciosa que se aprovechaba de su estatus y vivía de la familia real en lugar de con la familia real", afirma el periodista Richard Kay, del Daily Mail, especializado en la casa real británica desde hace más de dos décadas.

Los problemas de dinero de Sarah Ferguson han sido crónicos desde su separación en 1992, y desde entonces ha mantenido una variopinta actividad. Es autora de más de una docena de libros infantiles, ha publicado dos autobiografías y un puñado de libros de estilo de vida. Es conferenciante, por un salario que supera los 200.000 euros, en charlas en las que habla sobre cómo ser una buena madre o cómo sobreponerse a las adversidades.

Mike Donahue uno de sus socios antes de la tormenta de The News of the World intentó, en su día, convertirla en una mujer superventas. El plan de negocios, al que ha tenido acceso Vanity Fair, era transformarla de "superviviente" a "poderosa", de "divorciada de la realeza" a "aristócrata", de "madre famosa" a "madre exitosa", de "tradicional" a "original" y de "inspiradora" a "aspiracional". Pero trabajar con Sarah no era fácil. "Parecía muy decidida. Y teníamos muchas ideas. Pero siempre terminaba por sabotear todo", explica.

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