Vicky martín berrocal, diseñadora

"Mi vida se reduce a sentir emociones"

  • Aunque este año no ha participado en Simof, Vicky Martín Berrocal no abandona su faceta como diseñadora de trajes de flamenca con la que volverá a soprender el próximo jueves en Jerez.

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Todo el mundo se preguntaba por qué Vicky Martín Berrocal no ha presentado colección en el Salón Internacional de la Moda Flamenca y, este periódico, ha encontrado la respuesta. La diseñadora, emocionada con el estreno de "Sentir" -su nueva apuesta- en la Pasarela Flamenca de Jerez 2010, ha querido avanzar para nuestros lectores más acerca de las ideas con las que, esta fascinante mujer, revoluciona al sector cada vez que se presenta ante el público. Hace ya varias temporadas que decidió aventurarse en la moda y lo cierto es que, desde el principio, sus creaciones han contado con el favor tanto de la crítica, como del público. Recibe encargos desde distintos puntos delplaneta y, el mimo con el que trata sus prendas, la ha llevado a ocupar multitud de páginas en las revistas especializadas que, sin descanso, siguen sus pasos. Protagonista de la crónica social de este país desde que contrajo matrimonio con Manuel Díaz, "El Cordobés", en los últimos tiempos ha sido relacionada con un empresario en torno al que, sus declaraciones, han sido bastante discretas. Muy cambiada desde el fallecimiento de su padre -en diciembre de 2008-, el empresario taurino, José Luis Martín Berrocal -a quien le unían vínculos importantísimos-, Vicky renace con más fuerza que nunca a golpe, eso sí, de los latidos de su corazón.

- Antes de nada, ¿por qué no ha estado en la recién clausurada edición de Simof? Todo el mundo la ha echado de menos...

-Verás, yo no he dicho "no" al Simof, sino "sí" a Jerez. Es otra perspectiva distinta de ver la situación. Me gusta estar en todas partes y atender a otros espectadores. Recuerdo mis sensaciones cuando comencé a desfilar en el Salón y las que han venido después. Entonces desconocía muchas cosas que ahora sí sé y me apetecía probar en otros escenarios. Al fin y al cabo, mi vida se reduce a sentir emociones.

-La más reciente de ellas se llama precisamente así, Sentir… ¿Qué hay bajo ese título?

- Ahí he arriesgado muchísimo. Cuando empecé sólo deseaba hacer algo diferente. Ése era mi objetivo. Con esta propuesta me permito el lujo de ser más yo que nunca y de arriesgar muchísimo. No tiene relación con nada anterior y se trata de algo muy cuidado. Para empezar, he tardado sólo dos meses en completarla, mientras que, antes, era un proceso mucho mayor. Debo reconocer que me costó que saliera la inspiración pero, al final, comenzaron a surgir ideas y resultó mágico. Mis instintos son los que me guían puesto que carezco de equipo de diseño. Serán 28 trajes y una bata de cola al cierre del pase.

-Y, ¿volverá a sobresalir Vicky Martín Berrocal como ese espíritu latente bajo sus prendas?

- Claro. Hay cosas que no van a cambiar nunca y que tampoco quiero que se modifiquen. La sensualidad y la elegancia, por ejemplo, son dos aspectos esenciales para mí. Concibo la flamenca desde otra visión y yo soy una mujer, mujer. No suelo usar estampados y he cambiado mi tejido "estrella", el punto de seda, por otras telas que, a priori, pueden parecer imposibles pero cuyo resultado es fascinante. Aparte, me gustan los complementos que, en esta ocasión, he creado dentro de la que ha sido también mi primera colección de joyas. Laura Sánchez -que estará conmigo sobre la pasarela- me llamaba hace poco y me preguntaba: "¿Cómo es?". Más que hablar sobre ella, hay que verla.

- Si analizarámos sus anteriores presentaciones, aseguraría que no deja nada a la suerte…

- Nada. Todo está estudiadísimo. Nada en mi vida es al azar. Todo pasa porque tiene que pasar, tanto a nivel profesional como personal.

-De igual forma, transmite que se trata usted de alguien muy perfeccionista...

-También. Es otro rasgo mío que no se puede olvidar y que refleja cómo soy.

-Entonces sufrirá mucho, ¿no?

-Claro. Llevo desde que tengo uso de razón sufriendo. Y en la moda, más aún. No me canso de llorar y de dejarme la piel en cada proyecto que emprendo. Lo que pasa es que merece la pena porque encuentro recompensas como la de haber tenido en Harrod's uno de mis modelos -el rojo que tantas satisfacciones me ha dado desde el inicio de mi carrera- expuesto. Cuando me sucedió, me llamaban amigos como Boris para contarme que estaba en un lugar tan privilegiado y me hacían muy feliz. Incluso, pronto contaré con cuatro o cinco puntos de venta en Nueva York.

- ¿Le ha dado el destino más de lo que, tal vez, hubiera imaginado?

-Sí. La vida ha sido muy generosa conmigo. En todo. No me agrada quedarme a la mitad ni sueño por soñar y, al poner tanta pasión y tanto empeño, me parece que se termina cumpliendo aquello que anhelo. Además, es algo mutuo. Recojo sonrisas porque yo sonrío de igual forma.

-¿Es el suyo en el diseño un camino de ida sin vuelta o, puede ocurrir, que algún día lo deje?

-Seguiré en esto hasta que tenga ilusiones y me siga motivando. La novia, por ejemplo, me ha dado mucho y, por eso mismo, sacaré una segunda colección aunque me quedan sorpresas como una línea de fiesta que, de aquí a un par de meses, compartiré con la gente.

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