Acusan al SAS de ser responsable de que un enfermo le sacara los ojos a otro

  • Fiscal, acusación particular y defensa coinciden en que no se cumplió el protocolo de actuación del área de Salud Mental y además fallaron los sistemas de sujeción

Que el hospital incumplió el protocolo de actuación y fallaron los sistemas de sujeción del enfermo que atacó a otro en el área de Salud Mental y le arrancó los ojos. Fiscalía, acusación particular y defensa coincidieron ayer en sus alegatos finales en responsabilizar al Servicio Andaluz de Salud (SAS) del altercado que se produjo en febrero de 2013, dado el estado en que encontraba el presunto agresor, con sus facultades mentales anuladas.

El Ministerio Fiscal considera que sobre los hechos en sí no cabe duda alguna, y que el encausado logró zafarse de las sujeciones y arrancarle los ojos, además de golpearlo con una mesita, como corroboran las pruebas y los testimonios del personal y las propias manifestaciones que él hizo a los psiquiatras. Pero incide el fiscal en que "no se cumplió el protocolo de contención", pues la prescripción médica indicaba una sujeción completa y el agresor se encontraba atado sólo en las extremidades, sin que constara en ningún registro que se había modificado tal indicación. Tampoco se extremó la vigilancia, a pesar de que el enfermero no estaba en una habitación individual, que "hubiera sido lo deseable", ni se retiraron los objetos peligrosos, como la mesita de noche. Además, basándose en los testimonios de los enfermeros, considera el fiscal que el problema que presentaba el sistema de contención era conocido "porque ya lo habían denunciado" en otras ocasiones, algo que concretó queda acreditado con la reconstrucción de los hechos que se realizó, durante la que se comprobó que "con fuertes tirones saltaban". De ahí que solicite una responsabilidad por parte de Salud por los perjuicios causados por su personal en el desarrollo de su trabajo. Para el encausado, el fiscal rebajó a siete años la petición de internamiento, dada la evolución acreditada que presenta su enfermedad e igualmente reduce a cuatro años la libertad vigilada.

La acusación particular, ejercida por la familia del paciente agredido, incidió igualmente en el incumplimiento del protocolo a la hora de realizar la sujeción, teniendo en cuenta que el acusado había agredido anteriormente a otros pacientes y había intentado morder a una enfermera. Una vez privado de un sentido tan importante, el estado de salud del agredido se ha agravado, lo que "le ha hecho ser dependiente absoluto de su familia", no permitiendo que se pueda comprobar cuál hubiera sido su evolución de no haberse producido los hechos. El abogado evitó hacer un cálculo de la indemnización hasta la ejecución de la sentencia.

La defensa del agresor, por su parte, pidió un internamiento incluso inferior a los siete años solicitados por la Fiscalía por cómo evoluciona su enfermedad y dado que demasiado tiempo podría ser hasta "contraproducente". "Otro perjudicado más", así fue como el letrado definió al agresor, porque si el "SAS hubiera seguido el protocolo todo esto no hubiera pasado".

Lo que hay valorar es "si con los medios que tiene ha actuado bien", alegó la representante del SAS, porque el "riesgo cero no existe" y el protocolo se cumplió. Lo mismo mantuvo la compañía de seguros del hospital, Zurich, que las sujeciones eran las homologadas y que el personal actuó bien y le rebajaron la sujeción por lo tranquilo que se encontraba, algo habitual según los propios psiquiatras. Lo que sí consideró éste es que en ningún caso la responsabilidad civil podría superar los 400.000 euros.

El juicio quedó ayer visto para sentencia en la Sección Novena de la Audiencia Provincial de Málaga.

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