Agüera y la línea Gómez Bermúdez

DIFÍCIL papeleta para el magistrado Godino, que junto a sus dos compañeros de sala, tendrá que dictar una sentencia sobre el caso de supuesto espionaje de la Policía Local a la ex concejal del PP Rosa Agüera. Málaga no es Nápoles, pero cada día se parece más. Se intenta que pague el pato el agente que filtró una fotocopia, sabiendo como sabemos que la Policía Local de Málaga no tiene llaves en los cajones.

Pero no hay que matar al mensajero, en este caso un honesto policía, sino adivinar quién ordenó el seguimiento de la pluriempleada concejal. Las posibilidades son reducidas: la cadena de mando de la Policía municipal, con el superintendente y discutido Bayton al frente, debió recibir órdenes superiores para realizar semejante encargo. O bien del concejal de Seguridad, Antonio Cordero, o bien de personal de confianza del alcalde, en este caso el coordinador Carlos Rubio, como señala uno de los testigos. No falta quien considera que todo esto no pudo ocurrir sin el conocimiento e incluso la autorización de la Alcaldía, que tanto judicial como políticamente ha salido bien parada de este feo asunto.

Muchos temen que Godino decida seguir la filosofía Gómez Bermúdez y opte por una solución salomónica, más comprometida con no molestar que con la verdad. El cerebro e instigador de la trama quedará impune. Sólo se ha juzgado la filtración del informe, no quién lo encargó.

de aquí a 100 días

Faltan cien días para las elecciones y las maquinarias electorales de los partidos comienzan a engrasarse. De los partidos y de las instituciones, porque el acto organizado ayer por la Fundación Madeca de la Diputación para en teoría exponer los 50 proyectos de futuro de Málaga horizonte 2012 no fue otra cosa que propaganda socialista y baño de calor para la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, pagado con dinero público de la institución provincial. Álvarez vendió sus inversiones y se deshizo en elogios a sus fieles Manuel Azuaga, Miguel Ángel Heredia y Fernando Ron.

Mientras, en la batalla nacional en la que tanto esfuerzo y tanto dinero está costando la defensa de la política malagueña, Pepiño Blanco ha empezado a pedir el voto de la gente de UCD para el PSOE.

Si ZP no gana por mayoría absoluta, es posible que los poderes orgánicos del socialismo resuciten, encabezados por Felipe González y José Bono, y lo digieran. Desde que llegó al Gobierno, Zapatero ha dejado demasiados cadáveres por el camino, el último el del digno Manuel Marín. Pero también los de Maragall, Ibarra, Vázquez, Pla y el mismo Bono.

En el bando rival, si Rajoy no vence se formará la marimorena, hasta el punto de que se pedirá la vuelta de Aznar y de Rato, lo que elimina las posibilidades de Aguirre y su némesis, Gallardón. Lo interesante en el PP es que cada vez son más los que piensan que en caso de victoria reducida, lo responsable sería ofrecer una grosse-koalitionen al PSOE, sin Zapatero, para no caer otra vez en el chantaje de los nacionalistas. Modelo alemán, como demandaría la situación económica española, que si ahora pinta mal, peor lo hará a mitad de 2008.

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