Alertan de la pérdida de hábitat por el abandono del paraje del Guadalhorce

  • La SEO denuncia que la vegetación tan densa que se acumula en las lagunas está provocando que haya especies de aves que han dejado de asentarse en ellas y piden una intervención urgente en la zona

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Una vegetación sin control por la falta de actuación y por la ausencia de ganado herbívoro que la mantenga a raya está poniendo en peligro el hábitat que miles de aves utilizan cada año como refugio en Málaga. El paraje natural de la desembocadura del río Guadalhorce necesita una intervención urgente, según la Sociedad Española de Ornitología (SEO), para evitar la pérdida de zonas donde estas especies pueden anidar después de que se haya detectado un descenso en el número de algunas de ellas. Además, la nula vigilancia que hay durante la noche está fomentando que la zona más cercana a la urbanización de Guadalmar se convierta en lugar ideal para los botellones, lo que tampoco contribuye.

Los densos y abundantes tarajes que invaden a estas alturas del verano buena parte de este entorno natural se han convertido en el principal enemigo de aves como las limícolas al haber prácticamente hecho que desaparezcan las orillas de las lagunas y, en consecuencia, los puntos donde podían alimentarse. El problema, explicó Juan Antonio Gómez, miembro de este colectivo, es que este tipo de vegetación consume mucha agua y se expande con relativa facilidad "ocupando todos los bordes".

Un simple recorrido por la zona basta para darse cuenta de que la queja de la SEO es una realidad y de que si no se actúa con cierta premura se irá reduciendo de forma progresiva el hábitat tan diverso y tan valorado por las aves y que en 1989 le valió a la desembocadura del río Guadalhorce de aval suficiente para ser declarado paraje natural.

Ante la pasividad mostrada por la Delegación Provincial de Medio Ambiente para actuar en esta zona protegida, el colectivo tiene previsto presentar un proyecto de intervención en el paraje que llevarían a cabo un grupo de voluntarios y que consistirá precisamente en retirar el taraje que ocupa las lagunas y adecuar pequeños taludes para recuperar las orillas que permitan a especies como el correlimo, la aguja colinegra, el archibebe o el chorlitejo regresar a la desembocadura.

Pero al margen de estas actuaciones sobre el entorno. Paco Ribera, otro de los miembros de SEO en Málaga, aseguró que se debe buscar una solución a la falta de vigilancia porque en la zona "hemos encontrado restos de fuegos y de haber hecho botellones".

Además, la fuerte presión de visitantes que sufre el paraje al encontrarse tan cerca del núcleo urbano está provocando otros daños en el entorno porque "la gente viene a coger caracoles, cañas o a bañar al perro en las mismas lagunas sin que en ningún momento piensen en el daño que les hacen a las aves que viven y anidan en ellas", por lo que demandaron más señalizaciones.

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