Amantes del trabajo que no miran el carné

  • Un empresario de la hostelería, un músico y un abogado cuentan su experiencia de trabajar después de los 65 años

Son pocos pero existen y, además, están tremendamente orgullosos. Son personas que, pese a haber superado la edad de jubilación actual, los 65 años, siguen trabajando, bien en su puesto original o bien en otras labores. La mayoría lo hace por devoción, otros, simplemente, por aburrimiento, y otros para aumentar la base de cotización para que la pensión sea algo mayor.

Jesús Flores es empresario de la hostelería. Está a punto de cumplir 71 años pero no deja de acudir cada día a su restaurante, ubicado en pleno centro de Ronda, ya es que es el decano entre los establecimientos de hostelería de la ciudad del Tajo. No obstante, ha delegado la gerencia del negocio en uno de sus hijos, al que entregó el relevo hace unos años, cuando decidió tener tiempo "para disfrutar".

Para cuando llega su hijo ya ha encendido las luces y tiene las persianas levantadas, "para que únicamente tenga que abrir el restaurante". Reconoce que hay trabajos donde se puede prolongar la edad de jubilación, aunque siempre aboga porque fuese algo voluntario o impuesto. "No me imagino a un albañil o a un pintor trabajando con esas edades", apunta.

La vida de Francisco Villar siempre ha girado en torno a la música y, aunque se jubiló hace nueve años, su afición por enseñar a los demás el mundo de la melodía persiste hasta el día de hoy, donde ejerce de director de la Banda Municipal de Música Virgen de la Peña y San Sebastián de Mijas.

"Comencé a estudiar música a los 8 años y seguí hasta los 18 años, cuando entré en el ejército y me dediqué profesionalmente a esto", cuenta este hombre de 74 años que, como director de música, recorrió ciudades como Málaga Sevilla, Córdoba y Toledo.

"Yo soy una persona muy activa y quedarme en mi casa me aburriría mucho, aunque entiendo que haya personas que lo hagan, pero yo no puedo estarme quieto. Con la edad que tengo y aprovechando que me encuentro bien físicamente, me gustaría atarlo todo y hacer lo máximo posible", explica.

Juan Alcaide de la Vega a sus 79 años continúa ejerciendo la abogacía y su gran pasión, la escritura. Este antequerano, que será nombrado Hijo Predilecto de la Ciudad el próximo día 28 de febrero, lleva más de cincuenta años dedicado al mundo del Derecho, una actividad que ha querido continuar. "Porque me encuentro bien y como realmente esto era lo que me daba de comer y he sido un hombre de familia numerosa con cinco hijos, pues todo eso ha contribuido a que me mantenga en activo durante mucho tiempo, además con mucho gusto, por la sencilla razón de mantener con cierta dignidad el estatus familiar", relata.

Sobre el anunciado retraso de la jubilación, considera que "no pasa de ser un anuncio sin muchas precisiones del Gobierno. Hay determinadas profesiones en las que si se podrá continuar trabajando y otras en las que será casi imposible". Alcaide distingue entre las actividades que requieren un ejercicio intelectual que puede desarrollarse siempre y cuando la persona no tenga sus facultades mentales mermadas y las que necesitan de un esfuerzo físico, que se ven afectado por el paso del tiempo, como por ejemplo el trabajo de la albañilería, entre otros. Con respecto a las desventajas de las profesiones liberales como la suya cree que son muy esclavas porque exigen una atención constante y no están sujetas a un horario.

Tiene claro que su trabajo es vocacional, algo muy importante para él ya que considera que "uno de los componentes de la felicidad es precisamente poder dedicarse a una actividad que a la vez que le sirve a uno de instrumento para subsistir también le ayuda en cierto modo a realizarse".

A lo largo de su trayectoria literaria ha escrito siete obras, entre ellas un libro de cocina antequerana. Actualmente pertenece a la Real Academia de Antequera y a la Academia de la Gastronomía Andaluza.

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