Aprueban el plan de liquidación de Isofotón y se empezarán a valorar ofertas

  • La administración concursal explica que barajan tres opciones para obtener ingresos

El Juzgado de lo Mercantil número 2 de Málaga ha aprobado el plan de liquidación de Isofotón presentado por la administración concursal y a partir de ahora se despeja el horizonte, pues las empresas interesadas podrán empezar a realizar sus ofertas por los activos de la firma malagueña de una manera oficial.

El plan prevé tres posibilidades. El primer objetivo es vender la empresa al completo, incluyendo sus dos naves y toda su maquinaria. Fuentes de la administración concursal señalaron ayer a este diario que en los últimos meses "hemos contactado con empresas de medio mundo, entre las que se encuentran firmas chinas o alemanas, aunque no hemos querido aceptar ninguna oferta de compra hasta que no se hubiera aprobado el plan de liquidación". Una vez recibido el visto bueno del Juzgado se pone en marcha el proceso. Los administradores hacen hincapié en que todos los pasos "serán públicos" y que se hará como una subasta, de forma que cada interesado pueda conocer qué ofertas se están realizando y subir la puja. Se busca obtener el mayor dinero posible para poder devolver deuda, pues el pasivo de Isofotón está en torno a los 200 millones de euros.

Desde la administración concursal subrayan que la fábrica de Isofotón, pese a llevar más de un año cerrada, "está en perfectas condiciones para poder empezar a operar". Mantenerla está costando, según afirman, "una fortuna" -entre 50.000 y 70.000 euros mensuales- pues la maquinaria es delicada y la única forma de venderla de forma rentable es que esté operativa, ya que si se hubiera abandonado "solo sería chatarra". También se abona un servicio de seguridad para evitar el vandalismo. Para poder pagar ese importe mensual los administradores han tenido que vender activos considerados no estratégicos, es decir, aquellos que no afectan al proceso productivo.

"Sería magnífico vender la fábrica entera porque se sacaría más rentabilidad. Si fuera así el comprador necesitaría además empleados e incluso se podría recurrir al propio personal que trabajó allí", inciden.

En cualquier caso, si no hubiera ninguna empresa del sector interesada en la fábrica entera hay un plan B y un plan C. La segunda opción que contempla el plan de liquidación aprobado por el Mercantil es vender las dos naves de Isofotón por separado, a firmas distintas. Si tampoco prosperara esta posibilidad, el plan C es vender la maquinaria y las naves por lotes.

"Hay empresas interesadas, Isofotón fue un líder mundial en la fabricación de paneles solares, tiene maquinaria de última tecnología y la fábrica está perfecta", recalcan. No hay un plazo totalmente definido. Los administradores confían en que las ofertas y la resolución se hagan "lo más rápido posible", sobre todo teniendo en cuenta lo que cuesta el mantenimiento mensual, y esperan que Isofotón tenga un nuevo comprador antes de un año.

Hasta ahora, la única oferta que se ha hecho pública procede de los propios ex trabajadores. Ofrecieron 35 millones de euros por la planta y la maquinaria. Los impulsores de esta oferta -que han creado otra compañía y que este viernes presentarán un servicio realizado para la Diputación de Málaga- explicaron ayer que no tomarán una decisión definitiva hasta que estudien bien el plan aprobado.

Por otra parte, el juzgado también ha abierto la pieza de calificación del concurso. En octubre del año pasado, los administradores concursales solicitaron al juzgado el embargo de tres miembros del consejo de Administración de Isofotón -Angel Luis Serrano, Diego Serrano y Carlos Zambudio- por un importe total de 50,8 millones de euros para cubrir el posible déficit entre el dinero que se obtenga de la liquidación y lo que se debe a los acreedores. Para ello tendría que ser declarado el concurso culpable, es decir, que el juez entienda que los administradores de la empresa actuaron de forma negligente. Ese embargo fue una medida provisional, aunque será ahora el juez mercantil el que califique el concurso.

El caso Isofotón ha sido uno de los batacazos más sonados de los últimos tiempos en la economía malagueña. Fue fundada en 1981, se internacionalizó y tras pasar por varias manos -la Junta de Andalucía entre ellas- se la quedó el grupo Bergé en 1997. En 2006 el rey Juan Carlos inauguró una espléndida planta en el PTA y, en esos momentos, Isofotón era la undécima compañía fotovoltaica en el mundo con una cuota de mercado del 4% y presencia en 60 países.

A partir de ahí se desplomó. Se disparó el precio del silicio, la rentabilidad cayó, Bergé presentó un ERTE en 2009 y se la vendió al Grupo Affirma y la coreana Top Tec en 2010, que acabaron de hundirla en 2013 despidiendo a sus 354 empleados y entrando en concurso de acreedores. La fábrica dejo de operar en enero del año pasado y en mayo solicitó la liquidación con 1.500 acreedores a la espera.

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