Arquitectura malagueña para la gran Universidad de África

  • El estudio de Ángel Asenjo, autor del Palacio de Ferias, se impone en un concurso internacional para diseñar y dirigir las obras de un ambicioso campus en la emergente Nigeria, con 90 edificios

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Tombuctú, encrucijada malinesa entre el gran desierto y el río Níger, constituyó una obsesión para los exploradores europeos, cautivados por los relatos históricos que hablaban de pepitas de oro del tamaño de puños. Siguiendo desde allí el curso del río Níger hasta su delta en el Golfo de Guinea se acaba llegando a la capital petrolera y económica de Nigeria, la nada legendaria Port Harcourt, pero donde el arquitecto Ángel Asenjo ha encontrado su El Dorado africano particular. Y con él las casi 120 personas de su estudio y de las dos ingenierías malagueña (Lynka) y madrileña (Esteyco) que trabajan en el proyecto para diseñar y construir el nuevo campus de la que pretende ser mejor y mayor universidad africana, cuyo concurso internacional ganó el malagueño. Las cifras de la iniciativa son de vértigo: en una década se levantará una ciudad universitaria para 50.000 estudiantes, de los que la inmensa mayoría residirá en su recinto cerrado, con 90 edificios entre facultades, bibliotecas, viviendas para alumnos y profesores, un centro comercial, una iglesia, colegios para los niños. Un sueño y un tremendo desafío para cualquier arquitecto y un gigantesco oasis en el interminable desierto de la crisis inmobiliaria para uno de los principales estudios de arquitectura y urbanismo de Andalucía. Sus 45 profesionales se afanan estos días en terminar los planos de los 54 inmuebles de la primera fase, 800.000 metros cuadrados de techo edificable cuyas obras ya han salido a concurso y empezarán a adjudicarse en primavera por varios cientos de millones de euros.

A Ángel Asenjo y a la coautora del plan, su hija Cristina, una ingeniera industrial que hace un par de años terminó de estudiar Arquitectura en Londres, les costó cierto tiempo creer su suerte, y puede que por eso mantuvieran en relativo secreto su colosal trabajo hasta ayer, cuando el arquitecto expuso las líneas maestras de su proyecto en una conferencia de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo. Dos años y casi una veintena de viajes allí después, se ríen cuando se les señala que les ha tocado de verdad la "lotería nigeriana".

Todo empezó por casualidad. O no. Asenjo, de 66 años, ha conseguido conjugar en su carrera tanto prestigio y respeto de sus compañeros por su valiente visión de la arquitectura como una amplia cartera de obras. No en vano es el autor del Palacio de Ferias de Málaga, de muchas promociones de viviendas en la provincia, con algunos edificios muy notables, como el primero que hizo en Málaga y sede de su estudio, el Horizonte, y de varios centros comerciales. Como urbanista, planificó la ampliación del campus de Teatinos de la Universidad malagueña. Pero como todo el gremio, en 2009 pasaba por uno de sus peores momentos profesionales, víctima del estallido de la burbuja inmobiliaria. En diciembre de ese año, un contratista de Torre del Mar con el que habitualmente trabajaba le puso en contacto con un empresario nigeriano amigo suyo, que estaba en la provincia por asuntos vinícolas pero con negocios en otros ámbitos. El africano le contó la existencia de un concurso internacional para crear una nueva universidad de Ciencia y Tecnología en Port Harcour, una ciudad de casi dos millones de habitantes que planea un enorme crecimiento de su área metropolitana, y el malagueño pensó que no tenía nada que perder. Así que se presentaron en equipo con el contratista veleño, el gigante de la construcción andaluz Sando y la empresa del nigeriano. "Sin él y su conocimiento del terreno no lo habríamos logrado", cuenta.

Entonces comenzó un largo proceso lleno de viajes a Nigeria, reuniones con el gobernador del estado de Rivers, promotor del proyecto, y visitas a Málaga de las autoridades responsables de la nueva universidad, que quedaron prendadas con el Palacio de Congresos de Asenjo. Poco a poco el estudio andaluz fue superando obstáculos y pruebas. En abril de 2010 les encargaron rehacer el masterplan del campus que previamente había redactado un equipo alemán. En septiembre de 2010 lograron el contrato del anteproyecto y en abril de 2011 el encargo formal, imponiéndose a estudios franceses, alemanes, británicos e italianos. También llevarán la dirección de las obras.

"Ha habido momentos de duda, en los que metida en habitaciones de hoteles cutres, de donde apenas nos dejaban salir a la calle, salvo para reuniones o para visitas a la zona del campus por cuestiones de seguridad, me decía a mí misma que todo era mentira y que esto no estaba pasando. Pero toda la ilusión y el esfuerzo que hemos puesto en el proyecto ha merecido sobradamente la pena. La suerte también hay que pelearla", subraya Cristina, admirada de la energía empeñada por su padre en la aventura nigeriana y del respeto rayano en la veneración que le profesan los nigerianos, poco acostumbrados a ver a gente de su edad con ese dinamismo -la esperanza de vida allí es de 52 años-.

Y es cierto que a Asenjo le brillan los ojos con la pasión de un adolescente que agarrara su sueño cuando habla del macroproyecto: "Creo que nos han escogido porque buscaban una universidad moderna, occidental, europea. Les hemos planteado un arquitectura muy actual y tecnológica, en la que el color juega un papel protagonista, y con un gran componente ético y social. Se trata de desarrollar el conocimiento y la cultura de toda una población, de culminar los planes estratégicos del Gobierno de Rivers para mejorar la vida de sus habitantes. Es una enorme responsabilidad que abordamos con entusiasmo".

Las dificultades arquitectónicas no son pocas. Los terrenos son arcillosos e inconsistentes y la humedad media del 80%, lo que obligará a elevar los edificios a un metro del suelo y a cimentar mediante pilotes. La temporada de lluvias intensas dura seis meses y apenas existe una mano de obra cualificada, por lo que los procesos constructivos apuestan por la sencillez y la rapidez, con un sistema de estructura postensada y el uso de elementos modulares prefabricados de hormigón y aluminio que a la vez acelerará la ejecución de las obras y homogeneiza la imagen del campus según las tipologías. Están los edificios educativos de las facultades, la zona residencial y las construcciones singulares, como son el rectorado y la biblioteca centrales, diseñados en titanio, y la iglesia, el anfiteatro y el complejo comercial.

Nigeria, sacudida por la violencia, los conflictos religiosos y étnicos y la corrupción en su pasado reciente, pasa quizás por su momento de mayor prosperidad, aunque sigue teniendo aún una altísima tasa de pobreza. El país más poblado de África, con más de 170 millones de habitantes, se encuentra entre los principales productores de petróleo del mundo, y con un crecimiento económico anual sostenido que ronda el 7%, aspira a convertirse pronto en el nuevo miembro del BRIC, las economías emergentes que cuestionan el liderazgo tradicional del G-8. El nuevo campus de la RSUST (Rivers State University of Science and Technology) será un paso de gigante en ese camino.

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