Arranca la obra que sustituirá al rechazado azud del río Grande

  • Acuamed inicia el lunes la conducción que unirá Aljaima y la planta de El Atabal. que costará 50 millones

La conducción entre los pozos de Aljaima y la planta potabilizadora de El Atabal de la capital malagueña, que sustituirá al controvertido proyecto del azud de río Grande, empezará a construirse el lunes. Después de más de un año de negociaciones con los municipios de la comarca del Guadalhorce, que se oponían frontalmente al proyecto que habían aceptado unos meses antes, la sociedad estatal Aguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed) empezará una obra que sólo complementará a la actual tubería.

Al desecharse el proyecto del azud de Cerro Blanco, que preveía aprovechar unos 20 hectómetros cúbicos anuales de los excedentes invernales del río Grande, Málaga no verá aumentados sus recursos hídricos a pesar de los continuos problemas de escasez de agua que arrastra tras cuatro años de sequía.

La modificación que Acuamed realizó sobre el proyecto inicial sólo contempla construir una conducción entre Aljaima y El Atabal que garantizará el suministro de la capital en el caso de que la antigua -que se trata de un canal abierto- se estropee.

La obra la realizará la misma unión temporal de empresas (UTE), formada por Ploder, Construcciones Sergio Pérez López y Anci 2005, a la que le fue adjudicado el anterior proyecto en noviembre del año pasado por un importe de 42,9 millones de euros. Sin embargo, Acuamed prevé ahora que la conducción ronde los 50 millones de euros, a pesar de que sólo se va a hacer la conducción y no la presa.

La sociedad estatal, la Agencia Andaluza del Agua y todos los alcaldes del Valle del Guadalhorce y de la capital firmaron en agosto del año pasado un protocolo de actuaciones en materia hidráulica, entre las que se encontraba el azud de río Grande. Sin embargo, unos meses más tarde, ya cerca de las elecciones municipales, los políticos del Guadalhorce se opusieron a esta obra y cientos de personas llegaron a manifestarse en contra.

La presión de los ayuntamientos del Guadalhorce y los movimientos ecologistas obligaron a rechazar finalmente el proyecto.

Pero el gerente de la Empresa Municipal de Aguas de Málaga (Emasa), José Luis Rodríguez, recordó que la capital "sigue necesitando recursos para vivir con tranquilidad", porque aseguró que en la provincia "hay agua suficiente que se debe regular y transportarla hasta las zonas donde no hay".

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