Artista de brocha gorda

  • Mundos de color e imaginación en murales para las habitaciones infantiles

Color, profundidad, imaginación y un buen pincel son los elementos con los que Irene Delgado Laguna convierte una pared en una auténtica obra de arte. Las habitaciones infantiles son prácticamente su especialidad, porque son las estancias para las que le demandan un mayor número de creaciones, desde un detalle a un gran mural.

Cuando inicia un nuevo trabajo Irene se encarga de conocer los gustos y hobbys de la persona a la que está destinado el mural, ya que el objetivo es un dibujo final personalizado. No obstante, reconoce que a veces el cliente tiene una idea tan clara de lo que quiere, que no es necesario. Con la idea inicial en mente, comienza la elaboración de los bocetos en papel, que se van concretando hasta que se llega a la idea final que quedará plasmada en la pared. A mano alzada, los trazados pasan del papel al futuro mural para, por último, llenar la estancia de color. "El resultado es muy agradecido", comenta esta artista, que recomienda la pintura mural incluso en las paredes de gotelé, ya que se trata de un trabajo duradero para el que utiliza pintura acrílica al agua, que es fácil de limpiar. Además, una de las ventajas sobre los ahora tan famosos vinilos es el efecto que esta artista crea alrededor del dibujo principal, lo que convierte el mural en toda una obra de arte.

Irene Delgado es licenciada en Bellas Artes, por lo que su pasión por la pintura es evidente. Después de años como profesora de Guitarra clásica de Conservatorio, abandonó su carrera profesional por cuestiones personales, así que de manera vocacional, empezó a trabajar la técnica del mural sobre pared en su vivienda. Por aquellos entonces vivía en Córdoba, junto a su marido y su hija, que tenía 2 añitos, por lo que de los diseños que realizó fue el del dormitorio que había preparado para ella, y quedó encantada con el resultado. De este modo y una vez que sus amigos empezaron a verlo, los encargos comenzaron.

Un traslado profesional de su marido trajo a la familia hasta Málaga, donde su principal carta de presentación se encuentra en la céntrica tienda de ropa infantil Monigotes. Al entrar, se reconoce su trabajo, al fondo, con princesas que conviven con libros, bicicletas y hasta un pequeño faro, dispuestos los elementos en una imaginativa estantería.

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