Avanzadilla 2.0

  • El profesor de la UMA Rafael Ventura imparte Economía de la Empresa a través de Facebook · La red social dispara la motivación del alumnado aunque no los resultados

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Las clases de Economía de la Empresa del tercer curso de Económicas que imparte el profesor Rafael Ventura han pasado de tener apenas 80 alumnos sentados en el aula a 170 amigos. El curso pasado se atrevió a experimentar el uso de Facebook en el aprendizaje tras contrastar que la universidad, posiblemente por primera vez en su historia, estaba perdiendo el liderazgo en las nuevas formas de transmisión de conocimiento.

"Existen diferencias importantes entre las herramientas que utilizan los alumnos en su vida cotidiana para relacionarse y acceder a la información y las que usamos en la universidad. Tenemos alumnos 2.0 pero nosotros somos 1.0. Existe una brecha digital y la universidad es la parte más frágil", resume. El asunto va a más porque una vez que el alumno se convierta en un profesional "no usará las herramientas que propone la universidad, sino esas otras que pueden ser Linkedin, Google Docs, Twitter o blogs".

Rafael Ventura indica que tenía inquietud por buscar un escenario común con los estudiantes y por experimentar el universo 2.0 en la universidad. Invitó a sus 240 alumnos de Economía de la Empresa II a sumarse a un grupo en Facebook. De ellos, 170 se agregaron, lo que ya fue una novedad porque habitualmente asistían a clase entre 80 y 100 alumnos. La primera sorpresa fue "un cambio radical de actitud. El alumno pasivo de pronto empezaba a ser muy activo".

Los datos corroboran su impresión: 420 temas, 2.254 comentarios, 352 enlaces compartidos y 74 vídeos colgados. Para comprender la dimensión de estos números sólo hay que tener en cuenta que con anterioridad los 32 temas que Rafael Ventura había planteado para su asignatura en el campus virtual de la Universidad de Málaga no habían cosechado comentarios.

En unos días las clases de Economía de la Empresa II volverán a Facebook en la Facultad de Económicas. La experiencia le ha valido la pena. La primera conclusión que Rafael Ventura extrae tiene que ver con la falta de horarios en internet. "No vale con entrar dos veces al día. Tienes que aceptar la nueva cultura de la red que es, fundamentalmente, inmediatez". Reconoce que al principio le resultó un tanto atosigante, hasta que poco a poco descubrió que el docente debe actuar de mentor en la red social.

"Con las redes sociales se pasa de una comunicación bidireccional profesor/alumno a una relación multidireccional que puede ser profesor/alumno, pero también alumno/alumno". "No es necesario responder todos los comentarios. Lo importante es que el estudiante sepa que estás ahí. A veces basta un 'me gusta'. El docente lo que tiene que hacer es facilitar el acceso a la información y orientar al alumno para que pueda distinguir los contenidos interesantes de los que no lo son".

Facebook lo ha utilizado como un complemento de la clase tradicional, "una plataforma amigable para reforzar lo que se dice en el aula". El año pasado al concluir el cuatrimestre realizó un sondeo entre los alumnos que por abrumadora mayoría resaltaron su satisfacción con esta fórmula de enseñanza, destacaron su capacidad para impulsar la cultura colaborativa, trabajar en equipo e incentivar en el estudio. En definitiva la experiencia fue "magnífica" a pesar de que los resultados académicos no presentaron grandes diferencias respecto a años anteriores. "Son menores pero no en una dimensión proporcional al cambio de comportamiento del alumnado ante la asignatura", confiesa.

En este cuatrimestre tratará de subrayar el uso de la red profesional Linkedin y Twitter porque estos estudiantes de tercer curso que están ya cerca del mercado laboral deben ir elaborando su perfil profesional en la red: definir cómo quieren ser conocidos, por quién, con quién se relacionan y dónde tienen interés en aparecer. Entiende que es imprescindible que la universidad intervenga en la creación de la identidad profesional de sus alumnos y utilice las redes sociales para mantener canales abiertos con ellos una vez que alcanzan el mercado profesional "para poder aprovechar también su experiencia posterior".

Rafael Ventura cree que el desconocimiento que tiene la universidad sobre lo que hacen sus estudiantes en internet es otra de las asignaturas pendientes, junto con la incorporación de la cultura 2.0 a la docencia. "Presuponemos lo que hacen pero no lo sabemos y tampoco les proponemos que mejoren su visibilidad y transparencia en la red". Advierte que no todo es ocio. Cuando ha preguntado entre sus alumnos ha descubierto que varios tienen blogs y algunos son microemprendedores que realizan actividades en la red que les reportan pequeñas cantidades de dinero. Está convencido de que ese es un potencial que hay que explotar y aprovechar. Recuerda que Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, comenzó así, trasteando en internet cuando estudiaba en Harvard.

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