Ávila Rojas declara que pagó a Roca porque tenían negocios comunes

  • El constructor granadino implicado en la operación Malaya, en libertad bajo fianza de 500.000 euros, cambia su argumento inicial tras afirmar que estaba "presionado"

Las declaraciones indagatorias del caso Malaya, que tienen lugar desde hace unas semanas en el Juzgado de Instrucción número 5 de Marbella, están aportando algunos datos que podrían resultar interesantes en el futuro. Por ejemplo, el empresario granadino José Ávila Rojas reconoció ayer durante su comparecencia que realizó pagos al ex asesor de Urbanismo del Ayuntamiento marbellí, Juan Antonio Roca, porque tenían negocios en común, según indicaron fuentes judiciales. Ávila Rojas, procesado por los presuntos delitos de cohecho y blanqueo de capitales, aclaró que el dinero entregado al supuesto cerebro de la trama procedía de "relaciones comerciales" que habían desarrollado conjuntamente y que, en ningún caso, se había usado para sobornar a los ex concejales del Consistorio. En ese sentido, indicó que no se había visto obligado a pagar a los responsables municipales para "obtener resoluciones administrativas favorables".

Estas últimas afirmaciones del constructor, en libertad bajo fianza de 500.000 euros, guardan poca similitud con la declaración que realizó tras su detención en julio de 2006. En aquel momento, Ávila Rojas confesó que los convenios urbanísticos que le permitían construir en Marbella los había negociado con Roca, y que éste "siempre quería el dinero en efectivo".

La razón de este giro, según el empresario, es que cuando compareció por primera vez ante el juez Miguel Ángel Torres se encontraba "presionado" y sin las condiciones "psíquicas y físicas adecuadas", ya que había pasado los cinco días anteriores retenido en los calabozos de la Policía. De hecho, considera que en su detención se "vulneraron sus derechos constitucionales".

En esta segunda comparecencia, que apenas alcanzó los 15 minutos de duración, Ávila Rojas no dudó en definirse como "una persona de negocios que siempre ha sido honrada" y que nunca se había visto "involucrada" en un asunto similar a Malaya.

Por otra parte, ayer también acudió a prestar declaración indagatoria el constructor cordobés Rafael Gómez que a diferencia del otro procesado, se ratificó en todo lo declarado tras su detención en julio de 2006. Fuentes judiciales comentaron que volvió a negar rotundamente que Roca le hubiese pedido dinero "a cambio de favores urbanísticos" en Marbella. Gómez, en libertad bajo fianza de 300.000 euros por estar procesado en un presunto delito de cohecho, aprovechó su comparecencia para explicarle al juez Óscar Pérez, la "crisis financiera" en la que se encuentran sus empresas desde que fue detenido.

Desde ese momento, según Gómez, su "gran preocupación" fue la situación económica de sus sociedades, por lo que buscó financiación bancaria para las deudas que tenían contraídas. Sin embargo, no tuvo éxito porque se "dirigió a 31 bancos con los que trabajaba", pero todos le "retiraron su apoyo", motivo por el que ha tenido que despedir a más de un millar de empleados. Por estas razones, a la salida de su declaración deseó, en un tono alicaído que nada tiene que ver con su ímpetu habitual, que "todo esto se acabe pronto".

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