El Ayuntamiento se gasta al año 10.000 euros en limpiar unos 40.000 chicles

  • La retirada de los pegotes con baldeo y ayuda de una espátula de la vía pública importa alrededor de 24 céntimos · Los alrededores de los quioscos y las paradas de los autobuses son los puntos más sucios

Cuando vaya paseando por la calle y quiera tirar un chicle al suelo en lugar de a una papelera, piense antes de hacerlo que este simple gesto acarrea cada año un gasto a las arcas municipales que supera los 10.000 euros. La empresa mixta de limpieza Limasa retira anualmente más de 40.000 pastillas de goma de mascar de las calles de la capital malagueña después de aplicar costosos tratamientos que no siempre resultan eficaces. Es decir, limpiar un sólo chicle pegado en la acera le cuesta al Ayuntamiento de Málaga unos 24 céntimos de euro por el despliegue de medios humanos y técnicos que hay que realizar para esta en apariencia simple tarea.

La mayoría suelen concentrarse en los alrededores de los quioscos, las paradas de los autobuses públicos y en aquellos lugares donde ha habido una gran concentración de personas debido a algún tipo de evento. Son tantos los chicles que ensucian la vía pública que los operarios de Limasa no dan abasto para retirarlos todos. La media diaria es de unos 110 de estos residuos pegajosos que se convierten en un auténtico problema a la hora de limpiarlos por su enorme adherencia al suelo.

La concejal de Medio Ambiente en el Consistorio malagueño, Araceli González, explicó a este periódico que no existe un plan específico de limpieza para retirar estos molestos residuos y que en la mayoría de los casos se realiza mientras se limpia el resto de la calle. Los métodos que utiliza Limasa, según los casos, son dos. El baldeo manual es el más empleado y normalmente los operarios de limpieza se suelen ayudar de una espátula para poder retirarlos del suelo.

Aunque en los casos más difíciles se recurre a una máquina hidrolimpiadora, que se utiliza para adecentar las aceras más sucias con agua caliente y un detergente específico. El arrojar un chicle al suelo en plena calle no sólo implica mayor suciedad en la ciudad y muchas molestias para los viandantes que terminan con uno de ellos pegado en la suela de los zapatos. Desde que entró en vigor la nueva ordenanza municipal para la Limpieza de Espacios Públicos y Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos también puede acarrear una sanción económica de hasta 750 euros.

Sólo en el centro histórico de la capital malagueña, los agentes de la Policía Local pusieron hasta el pasado mes de septiembre casi medio centenar de denuncias por arrojar un chicle fuera de una papelera. El Ayuntamiento de Málaga considera esta práctica un hecho incívico al igual que arrojar a la vía pública todo tipo de residuos como colillas, cáscaras, papeles o cualquier otro desperdicio similar que pueda afectar a la limpieza y salubridad de los espacios públicos. Pero además de la cuantiosa sanción económica que puede acarrear, la ordenanza municipal también indica que el responsable está obligado a limpiar lo que ha tirado inmediatamente.

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