A Barcelona antes que a Campanillas

  • Según ha comprobado este periódico, Correos tarda el doble en entregar cartas en barriadas del extrarradio de Málaga que a las capitales españolas

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Parece que las cartas enviadas por los malagueños prefieren viajar lejos de la ciudad que a sus propias calles. Según un experimento realizado por este periódico a raíz del envío de 50 misivas, los sobres han tardado más del doble en llegar a barriadas como Guadalmar y Campanillas o zonas como la de Camino de Colmenar. Las que fueron enviadas a direcciones postales de estas áreas tardaron entre cuatro y cinco días laborables en llegar, mientras que las que tuvieron como destinatarios lugares de Barcelona, Granada, Córdoba, Madrid o Santiago realizaron el trayecto en solo dos días laborables. Sólo una no llegó a su destino, en la céntrica calle Marqués de Guadiaro. Tampoco ha sido devuelta.

José Rossón, jefe provincial de Logística en Correos, asegura que son los mismos los recursos destinados para el reparto en lugares tan dispares como el centro, Campanillas o Alhaurín de la Torre. Sin embargo, la productividad de cada cartero es diferente por el simple hecho de que las direcciones no están tan bien señaladas en uno u otro sitio. "El centro de Málaga, por ejemplo, tiene todos los números y pisos muy bien puestos y el repartidor trabaja más rápido. Mientras, en un pueblo o urbanizaciones perdidas la entrega es más lenta", dice.

El Gobierno establece que, como mínimo, el 93 por ciento de los envíos normales deben estar en su lugar de destino de cualquier punto del territorio nacional en tres días laborables. Por ahora, el funcionamiento de Correos en la provincia de Málaga mejora esa cifra, ya que al pasar un día laborable se entrega el 74,1 por ciento, al segundo el 91 por ciento y al tercero (el que establece el Gobierno) más del 95,5 por ciento de entregas realizadas. Y al día mueven más de 700.000 cartas dentro de la provincia de Málaga. Sin embargo, en las enviadas por este periódico, el primer día se entregaron el 60 por ciento, el segundo el 82 por ciento y el tercero el 86 por ciento. Al cuarto día laborable ya se contabilizaba el 94 por ciento, al quinto el 96 por ciento y al sexto el 98 por ciento. El último dos por ciento, correspondiente a una carta enviada a la calle Marqués de Guadiaro aún no ha sido recibida por su destinatario. Hay que tener en cuenta que no tiene el nombre en su buzón, pero también que no ha sido devuelta al remitente.

En Correos aseguran que los retrasos suelen coincidir con direcciones defectuosas o problemas en las clasificación automática. Aunque el sistema mecanizado lee la inmensa mayoría de direcciones, cuando existe algún problema pasa a un sistema manual de clasificación, que ralentiza todo el proceso. También lo hace el hecho de que no aparezca el número o el nombre en el buzón. "A veces también depende de la pericia de los carteros. Muchos ya se conocen a la gente o saben que han cambiado algunas direcciones y pueden entregar cartas que de otra manera no podrían llegar porque los datos no están bien escritos", concluye Rossón.

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