Bomberos atrapados en nueve meses de conflicto

  • El Ayuntamiento ha llevado a la Fiscalía a 107 funcionarios por presunta dejación de funciones

  • Ellos culpan al Consistorio por no negociar y denuncian al edil de Seguridad

El sargento de bomberos sancionado, Juan Gálvez, en el parque central de Martiricos. El sargento de bomberos sancionado, Juan Gálvez, en el parque central de Martiricos.

El sargento de bomberos sancionado, Juan Gálvez, en el parque central de Martiricos. / Javier Albiñana

El sargento Juan Gálvez personifica como nadie el conflicto entre el Cuerpo de Bomberos de Málaga y el Ayuntamiento de la ciudad. Con 26 años de servicio a sus espaldas, la mayoría de ellos como mando, su expediente intachable se ha visto empañado con la propuesta de sanción de 37 días de empleo y sueldo que le impone el consistorio por desobediencia a su superior, que le pidió retirar las pintadas críticas contra este jefe durante la visita del alcalde a las instalaciones de Martiricos el día de Nochevieja.

"Aunque soy yo el sancionado, quieren dar un aviso a toda la plantilla, ir a por todos los mandos intermedios porque somos respetados" afirma Gálvez con el símbolo pirata en su camiseta, alguien que se confiesa apasionado de su trabajo desde que a los 14 años decidió convertirse en bombero. "Estamos en contra de las pintadas y pegatinas, pero quitarlas no es mi función", asegura tras anunciar que la recurrirá. Al menos otros tres bomberos están pendientes de medidas disciplinarias por hechos similares.

Si las sanciones calentaron los ánimos internos, la guinda al conflicto que ha cumplido nueve meses la ha puesto esta semana el anuncio de llevar a la Fiscalía a 45 efectivos por no atender la llamada de incorporarse al servicio tras el incendio de una nave en el polígono Villa Rosa. Según el alcalde y el edil de Seguridad, la activación del Plan de Emergencia obligaba a los bomberos a estar "disponibles". Los bomberos rebatieron este argumento diciendo que no está regulada dicha disponibilidad y que la Sala del 080 no vio necesario pedir refuerzos. Además, fue el tercer incendio en esa nave y nunca antes se había activado el Plan, una medida que se ha repetido en estos meses de huelga. Con ellos ya son 107 los bomberos que tienen pendientes causas judiciales. Ellos, por su parte, presentaron la segunda denuncia por injurias y calumnias contra el concejal de Seguridad.

Las Navidades marcaron el punto de inflexión del enfrentamiento, cuando los camiones del servicio y los parques comenzaron a exhibir grafitis y los bomberos iniciaban un encierro como rechazo al nuevo calendario laboral. La plantilla inició en marzo una simbólica huelga, que aún hoy se mantiene. Poco después reunieron a 4.000 personas en su apoyo.

"El conflicto no surge para pedir mejoras laborales", dice Gálvez, pero lo cierto es que se agudiza tras verse relegados del acuerdo de convenio para los funcionarios municipales, donde el colectivo de bomberos -290 personas- está en franca minoría. "Al final somos los olvidados", reconoce el secretario general del sindicato mayoritario SAB, Juan José Martín Florido. "Buscan criminalizarnos con la ciudad, decir que queremos trabajar menos y cobrar más, cuando sólo queremos echar las mismas horas que tiene un Policía Local", argumenta. Sus demandas, dicen, no supondrían coste alguno.

Estos mandos, responsables de dos de los cinco parques en activo en la capital, insisten en que los problemas surgen con la llegada del jefe del servicio, José Cruz Romero, cuyo cese han pedido en varias ocasiones. "Llevamos 17 años aguantando y hemos dicho basta", dice Gálvez.

La primera queja de ambos se refiere a la situación de abandono del parque de Bomberos de Málaga. "Éramos la elite en servicios como el del Grupo de Rescate", afirman para referirse a un equipo que contaba con una cámara hiperbárica, "puntera a nivel estatal" y que hoy ya no dispone de los mismos medios. Otra unidad especializada, el equipo médico que acompaña a los bomberos en la salidas, y que atiende a una media de mil personas al año, también está en horas bajas, con la mitad de sus facultativos ya jubilados. "El alcalde ya anunció que iba a dejarla morir", argumentan.

La situación de abandono, insisten, afecta también a otros materiales, como el vehículo autoescala que dispone de un brazo de 42 metros de altura, el único de estas características y que sigue averiado desde finales de 2015. "Sólo podemos actuar hasta un rescate de una octava planta", se lamentan. La última promesa es que estará listo para diciembre.

Lo cierto es que las inversiones municipales han descendido de forma drástica en los últimos años pese al compromiso de mantener los recursos de estos centros. Hasta el año 2012, la inversión real en el parque de bomberos era de 1,5 millones de euros al año, cifra que se redujo al medio millón en esa anualidad y que pasó a ser de 238.000 euros en 2014. La causa de este progresivo abandono está en el destino que ha dado el Ayuntamiento a los fondos procedentes de las pólizas de seguros contra incendios de los particulares. Las aseguradoras destinan un 5% de dichas pólizas a dotación del Cuerpo de Bomberos. La ordenanza fiscal municipal del 2013 permitió incluir esa partida en la caja única municipal, con lo que puede destinarse a otros fines. "Ello provoca que el parque comience a tener problemas importantes tanto en los coches como en el mantenimiento", asegura el edil socialista Rafael Gálvez.

Además de estas quejas, las demandas de los bomberos podrían resumirse en las tres 'R': reducción de la jornada laboral -hoy dicen tener un "complemento ridículo" por las 200 horas que realizan de más al año-la reclasificación de su grupo profesional, como ya tienen los bomberos de Mijas o logró la Policía Local de Málaga y la elaboración del nuevo reglamento que sustituya al de 1959. De momento, los grupos municipales se han comprometido a estudiarlo.

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