La Cámara justifica el despido del gerente en su "actuación" interna

  • El presidente de la entidad alegó que la destitución respondía a la "pérdida de confianza", pero después afirmó en un escrito que obedecía a su "actitud" en "varias actuaciones"

La "pérdida de confianza" que oficialmente amparó el despido del que fue durante cerca de nueve años gerente de la Cámara de Comercio de Málaga, Andrés García Martínez, en realidad comprendía serios desacuerdos del presidente de la entidad, Jerónimo Pérez Casero, con la actuación profesional que su ejecutivo había desarrollado al frente de la institución empresarial. Así al menos se desprende del contenido de la carta de despido que recibió el sobrino del ex gerente y también trabajador de esta institución, firmada por el presidente de la Cámara el pasado 9 de marzo de 2011.

En el escrito se alude a que este trabajador, Manuel Raimundo Díaz, había comunicado a la dirección de la Cámara la existencia de facturas pendientes de pago de un proveedor de cursos de formación y que a consecuencia de ese bloqueo la empresa había paralizado las actividades que tenía contratadas. Además, precisa que el empleado despedido había suspendido las actividades formativas de la entidad "hasta nuevo aviso" y a la espera de recibir "indicaciones" de la dirección, a pesar de carecer de facultades para adoptar una decisión de esta envergadura. La carta de despido también le acusa de haber comunicado a diversos proveedores que "no se les iba a pagar" y de haber informado al resto de la plantilla que se había suspendido el plan de formación.

A continuación, el presidente de la Cámara vincula en el escrito al ex gerente con esas supuestas "faltas muy graves" que motivaron la salida de su sobrino y empleado de institución. En la carta de despido del trabajador se afirma que Andrés García Martínez estaba "enterado de todos estos hechos" y que ha sido su "actitud" en esa "y otras varias actuaciones" las que han "llevado a que sea despedido por esta entidad".

Pérez Casero alegó el 24 de febrero de este año "pérdida de confianza" en su gerente para que el pleno de la Cámara de Comercio ratificara la destitución que él proponía. Se ponía así fin a ocho años y cuatro meses de estrecha colaboración entre el tres veces elegido presidente de la entidad que él nombró en 2002 nada más llegar al cargo.

El porqué del desencuentro entre ambos, pese al ruido que ha generado la salida del gerente, se ha mantenido férreamente silenciado. Formalmente los dos son hombres de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM). Pérez Casero ha concurrido en tres ocasiones a las elecciones camerales encabezando una lista electoral respaldada por la CEM y García Martínez ha ejercido a modo particular de asesor jurídico de la asociación en varios programas promovidos por la patronal durante su etapa como gerente. Incluso su empresa coejecutó una guía de responsabilidad social corporativa promovida por la CEM en la que colaboraba la Cámara.

La destitución, además, se saldó con una indemnización por despido de 150.000 euros que generó intervenciones airadas durante el pleno del 24 de febrero. Apenas transcurrido un mes la dirección de la Cámara procedió al despido del sobrino, empleado en el área de formación, y de otro trabajador. Ambos fueron seguidamente denunciados ante la Policía por presunta apropiación indebida porque no habían devuelto los ordenadores portátiles.

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