Cámaras para no perderse de la misa la media

El padre José Solorzano, arcipreste de Marbella y la Costa del Sol, y sacerdote de la Iglesia de la Encarnación, ha dado la vuelta, en apenas tres años que lleva en la principal parroquia marbellí, a la iglesia. No sólo la ha pintado por dentro y renovado la instalación eléctrica: también ha conseguido modernizar desde la forma de asistir a los sacramentos y actos que se desarrollan en el espacio religioso hasta las campanas. "Fue una de las primeras cosas que cambiamos: modernizar el toque de campanas".

Pero también hubo revolución visual. "La Iglesia de la Encarnación tiene muchos puntos en los que no se puede seguir los sacramentos", explica Solorzano. Por ello se instalaron siete plasmas, ocho cámaras de vídeo "domésticas", y dos pantallas desplegables con sus respectivos proyectores. "La instalación duró unos diez días. Aprovechamos que ya había una preinstalación, con lo cual, todo fue más sencillo". Este dispositivo funciona como un circuito cerrado de televisión, en el que cada una de las cámaras enfoca a un punto diferente: al altar, al atril de lectura, un plano general, el sillón de las homilías, el organo del Sol Mayor ("que también enfoca a los feligreses, pero que es especialmente útil durante los conciertos, ya que el público puede ver cómo toca el organista"), y otros puntos de la parroquia. "Se manejan a través de un mando, que yo mismo puedo manipular, o mi asistente".

Con ellas "se ha conseguido que los asistentes a los sacramentos no se pierdan ningún momento de la liturgia". Y con un coste que no ha sido excesivamente grande: "En total, el circuito de cámaras y los plasmas han costado unos 10.000 euros". Un precio tan económico gracias a que la Fundación El Fuerte sufragó los 12.000 euros que costaban las pantallas y los proyectores, y que fueron inaugurados hace un año, el 12 de septiembre de 2009.

Otra de las modernizaciones telemáticas fue la instalación y mejora de dos campanas y del sistema de avisos. "Hace tres años se rompió todo el sistema de anclajes, y optamos por cambiarlo todo". Eso tuvo un coste mayor: 70.000 euros. "Una de las ventajas que tiene es que el sistema está conectado a un módem. Yo, llamando, puedo hacer que suenen las campanas". Algo que se ve en las procesiones: "Cuando llegamos a la Iglesia, las campanas empiezan a repicar. Y parece que estoy hablando por teléfono, pero lo que hago es llamar a las campanas". Hasta Dios necesita una pequeña ayuda para mostrarse en toda su gloria.

Y como también en los lugares sagrados hay amigos de lo ajeno, y dado que la principal iglesia de Marbella está abierta "ininterrumpidamente" desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche, es necesario un circuito de videovigilancia, "autorizado por el Obispado y por la Policía Nacional". En la Encarnación hay ocho cámaras de seguridad que graban todo lo que sucede en la parroquia, imágenes que se almacenan en un disco duro que va borrando dichas imágenes pasados 20 días. "De momento no ha habido robos de consideración", admite Solorzano, quien explica que, cuando ha habido hurtos, "la policía ha tomado las imágenes y con ellas se encontró al culpable".

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