Chiringuitos invaden las playas a sus anchas

  • La ocupación excesiva por parte de algunos establecimientos y zonas de hamacas es una práctica habitual, pese a los numerosos expedientes sancionadores abiertos por la Junta.

Algunos tienen autorización únicamente como quioscos de verano y una ocupación de la playa de no más de 20 metros cuadrados, aunque se llegan a expandir hasta los 600 metros cuadrados. Otros chiringuitos con concesión para ocupar 150 metros cuadrados, incluida la terraza, han ido ganando espacio motu propio con mesas y sillas hasta hacerse con el triple de espacio. Y luego están los que se creen en el derecho de perimetrar por completo la zona destinada a hamacas con lonas que impiden el paso del resto de los bañistas en un espacio público.

Un simple recorrido por algunas playas de la provincia permite ver las presuntas irregularidades cometidas por algunos empresarios que se saltan a la torera lo exigido en los títulos concesionales que otorga la Junta de Andalucía para poder el dominio público marítimo-terrestre. Hay numerosos expedientes sancionadores abiertos por este motivo y muchos de ellos por infracciones graves que podrían terminar en la imposición de multas de hasta 60.000 euros.

Pero no parece importarles a la vista del panorama que presenta en muchos casos el litoral malagueño por la ocupación excesiva de algunos chiringuitos e instalaciones temporales de verano. La propia Delegación provincial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio reconoce el "abuso" que hacen de las autorizaciones los concesionarios a pesar de la vigilancia que ejercen los agentes de medio ambiente sobre ellos. El problema, señalaron, es que "hay a quienes les compensa pagar la multa y seguir incumpliendo lo que tienen autorizado por los beneficios económicos que les genera una terraza en los meses de mayor afluencia de turistas".

El espacio autorizado y el uso que se le va a dar al dominio público marítimo-terrestre debe aparecer en el título concesional, tal y como ocurre con la terraza de un restaurante ubicado en la vía pública. Sin embargo, en el caso de las playas la sensación es que no se cumple a rajatabla. La prueba está en que no hay ni una sola concesión otorgada a un chiringuito en todo el litoral de la provincia, salvo los Baños del Carmen y el restaurante Antonio Martín de la capital, que pueda superar los 150 metros cuadrados de la playa con terraza incluida y hay casos "en los que se han llegado a ocupar mil metros cuadrados", apuntaron las fuentes".

Lo mismo ocurre con las hamacas. De media, la Junta de Andalucía autoriza una ocupación de unos 500 metros cuadrados para este tipo de instalaciones, que corresponden a alrededor de cien hamacas. Pero al igual que en las terrazas, es habitual que se supere con creces ese espacio.

Como también suele ser frecuente ver en algunos sitios camas balinesas al más puro estilo exótico. En ese sentido, las administraciones reconocen que se ha transigido en cierta medida y no se suelen poner reparos siempre y cuando no se supere la ocupación de 500 metros cuadrados destinado a las hamacas, ni tampoco se obstaculice un sitio de paso para el resto de los bañistas.

Lo que no está permitido bajo ningún concepto es que esas zonas sean valladas como si de un espacio privado se tratara. Y eso es una realidad en numerosos puntos de la costa. En el caso de la capital, este periódico tuvo la posibilidad de comprobar que es una práctica habitual en chiringuitos puntuales en la playa de La Caleta y muy extendida en la zona de La Misericordia y Sacaba.

Tanto es así que hay chiringuitos en la zona oeste de la ciudad que, no solamente han vallado por completo el perímetro de la zona destinada a hamacas obligando al resto de bañistas a rodearlo, sino que además hay alguno que hasta se ha permitido el lujo de unirlo a su zona de terraza como si de un mismo espacio se tratara. Incluso los hay que colocan césped en plena playa para hacer más acogedora una zona pública que se han apropiado como suya.

La reincidencia en este tipo de infracciones puede conllevar incluso el cierre del establecimiento y tanto la Junta de Andalucía, que tiene las competencias de otorgar las autorizaciones en dominio público, como la Demarcación de Costas, con capacidad para cerrar una instalación si se demuestra que no cuenta con esta concesión, tienen claro que hay que terminar con esta situación de descontrol.

La colaboración de los ayuntamientos en esta tarea resulta crucial, ya que son ellos los que gestionan estas autorizaciones incluidas en los planes municipales de playas. La concejal de Playas en el Consistorio malagueño, Teresa Porras, reconoció que este año se está detectando un aumento de estas irregularidades en las playas de la ciudad "copiadas del modelo de Torremolinos" y aseguró que se han enviado requerimientos alertando de la situación tanto a los infractores como a la Junta de Andalucía para que tome medidas.

También el presidente de la Asociación de Empresarios de Playas, Manuel Villafaina, se mostró dispuesto a "hacer las averiguaciones pertinentes para saber quiénes son los que incumplen y pedir que quiten esas lonas inmediatamente", porque aunque dijo que en días de viento se suelen poner para proteger a los bañistas "en ningún caso pueden ser permanentes".

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