'Ciberbulling', el acoso invisible

  • Los casos de maltrato físico y psicológico bajan en los colegios · Ahora lo que preocupan son las agresiones a través de la Red

La modalidad de acoso entre los escolares está cambiando. Si antes lo predominante era el físico, verbal o psicológico, ahora estas prácticas han cedido paso al ciberbulling, el acoso que se realiza a través de las redes sociales y las nuevas tecnologías. "Es el acoso invisible, las 24 horas al día, los 365 días del año, para mí es mucho más grave que el anterior", comenta José Antonio Binaburo, excoordinador de la red andaluza Escuela: espacio de paz y promotor en la última década de las políticas de convivencia que han puesto a Andalucía en cabeza respecto al resto del país.

Aunque no hay estadísticas que reflejen la cantidad de menores expuestos a estas prácticas, el curso pasado se denunciaron ante la Delegación de Educación de Málaga seis casos de ciberbulling. "Cuando el alumno lo dice es posible que lleve mucho tiempo padeciéndolo y cuando lo manifiesta es porque ya no puede aguantar más", añade Binaburo, preocupado por la falta de herramientas para "enfrentar" este tipo de acoso, que "no tiene que pasar en el centro escolar", además de destacar lo complicado de localizar la fuente de la agresión.

Explica este experto que las nuevas tecnologías pueden llevar aparejados estos peligros y por ello hay que comprender bien no sólo las ventajas que aportan sino también los riesgos. "Las familias tienen un papel muy importante porque en casa se producen muchos casos de ciberbulling", dice Binaburo, que considera que "tan importante es controlar el botellón como la sala del ordenador, no hay que creer que un chaval que está bebiendo en la calle tiene más riesgo que uno que se queda en casa frente a la pantalla".

La brecha digital entre padres e hijos hace también que, en ocasiones, le resulte muy complicado a los adultos conocer de dónde viene y cuál puede ser el problema. En los casos más graves de ciberacoso debe actuar la policía científica. "Hemos tenido casos de envío de fotografías inapropiadas, aunque muchas veces lo hacen en la inconsciencia de no saber los riesgos que supone colocar una foto en la Red".

El ciberbulling no entiende de sexos, así que se da igualmente en chicos que en chicas, a pesar de que aún se ha investigado muy poco en esta línea. Lo que sí destaca Binaburo nuevamente es que "baja el acoso clásico, cada año hay menos casos, pero lo que preocupa ahora es este tipo de agresión en las redes sociales". El psicólogo José María Carrasco alerta de que las redes sociales se convierten en auténticos foros de opinión y son escenarios de insultos y falsos comentarios. "El daño que producen es irreparable y genera en las víctimas dificultades de comunicación asertiva", asegura.

Sin embargo, las aulas tampoco están exentas de casos de violencia tradicional. Hace unas semanas una menor de 17 años fue imputada por la Policía Local de Málaga como presunta autora de una falta de lesiones a una compañera de clase, de 18 años, ya que la insultó y le dio varios golpes en la cara. En el curso 2010-2011 se denunciaron ante la Delegación de Educación cinco casos graves de acoso físico y verbal ante iguales. "Hemos trabajado mucho para crear un protocolo de actuación, porque antes no se sabía qué hacer y se ha demostrado que ante algún caso lo eficaz es actuar de inmediato y seguir un protocolo de ayuda, no de castigo", dice José Antonio Binaburo. La violencia está tipificada en el ROC como conducta gravemente perjudicial para la convivencia. "La comisión de convivencia es la que determina las medidas a adoptar, aunque la falta sea sancionada le damos una oportunidad si el alumno se compromete a recibir ayuda, eso se firma y se le hace un seguimiento".

La expulsión no es una solución aceptada por los orientadores, de hecho muchos la consideran ineficaz ya que "hemos descubierto que cuando la expulsión es lo ordinario vienen peor de lo que se fueron", explica Binaburo. Pero si se lleva a cabo porque la comisión de convivencia lo estime oportuno el alumno es atendido en la citada aula de convivencia. Allí recibe asesoramiento para académico para que no se atrase en el curso. "La escuela es tan generadora de conflictos como lo puede ser una comunidad de vecinos, la calle o la propia familia". Eso sí, "la mayoría de los casos no son por violencia sino por conductas dirruptivas, como no entienden se dedican a molestar", considera el ex coordinador de la red andaluza Escuela: espacio de paz.

El fenómeno bullying o violencia interpersonal e injustificada entre iguales es ampliamente conocido tanto a nivel educativo y social. Según las estadísticas, más del 25% de los escolares de Primaria y el 10% de Secundaria han tenido alguna experiencia de este tipo, problemas que se disuelven en un breve o mediano plazo de tiempo. Pero entre un 5% de los casos de Primaria y un 2% de Secundaria están afectados de victimización persistente que daña psicológica, moral y a veces físicamente a los afectados.

Según los expertos, los acosadores se justifican acusando a la víctima de haberle provocado y minimiza su intención de herir, cree que las normas están para saltárselas y piensa que no cumplirlas aporta prestigio social. Entre las causas que llevan a un joven a ser acosador se apuntan principalmente dos: el autoritarismo y la negligencia en el hogar. Un progenitor excesivamente autoritario puede generar los mismos mecanismos negativos en sus hijos que uno que deje hacer en exceso, según consideran los orientadores. Por su parte, los profesores reclaman más colaboración a las familias para enfrentarse a los casos que interrumpen la buena convivencia en el aula.

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