Cientos de pacientes deben pagarse la rehabilitación por la falta de recursos en el SAS

  • Profesionales denuncian que por las listas de espera hay enfermos que son llamados a inspecciones o revisiones sin que aún hayan empezado las sesiones de fisioterapia

Comentarios 7

Pacientes que han estado escayolados, que han sufrido accidentes domésticos o un infarto cerebral, personas que llevan mucho tiempo encamadas, enfermos oncológicos, afectados de problemas respiratorios, aquejados por dolencias neurológicas, grandes dependientes, pacientes crónicos... La lista de candidatos a necesitar rehabilitación es larga. Demasiado larga para los recursos existentes. Aunque el Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha duplicado prácticamente sus gimnasios en el último lustro, la escasez de medios y personal sigue repercutiendo en los enfermos.

Diversos profesionales coincidieron en que la oferta de rehabilitación en el SAS "se queda corta" en relación con la demanda, lo que provoca que cientos de pacientes deban costearse de su bolsillo sesiones de fisioterapia que en la privada cuestan -cada una- entre 20 y 30 euros. Unos para seguir un tiempo más de rehabilitación porque las sesiones que reciben en la sanidad pública resultan algo escasas, otros para no anquilosarse mientras están en lista de espera para un gimnasio y algunos porque su patología, por ser más banal, ni siquiera es merecedora de tratamiento en la sanidad pública.

Un paciente que ya lleva gastados casi 2.000 euros en la privada contó su caso: "Tuve una rotura de codo y cuando me quitaron la escayola ni siquiera me dieron rehabilitación. Me entregaron un papel con unos ejercicios para que los hiciera en casa". Pero hubo complicaciones y le prescribieron 20 sesiones "muy urgentes" que tardaron un mes en darle. Cuando las agotó, al brazo le quedaba movilidad por recuperar pero ya no le daban más rehabilitación. Así que optó por rascarse el bolsillo y acudir a un fisioterapeuta de pago. Gracias a esa decisión, ha recuperado algo más movilidad. Ya ha pasado seis controles médicos. "Me gustaría que pusieran el mismo celo en la atención sanitaria que en las inspecciones", protesta.

Otra paciente relató que tuvo que gastarse a razón de 300 euros mensuales en una clínica privada por las demoras del SAS. Le pusieron una prótesis y aunque debía empezar rehabilitación de inmediato, tardaron tres meses en llamarla. Mientras estaba en lista de espera, empezó a costearse un fisioterapeuta de pago porque le habían recomendado que moviera la pierna. Al final, por complicaciones tuvieron que volver a operarla. "Esta vez ya se dieron un poco más de prisa. Un viernes salí del hospital y el lunes siguiente me estaban dando rehabilitación, pero no he podido recuperar toda la movilidad", se queja.

Los profesionales lamentan que el déficit de recursos provoque listas de espera que a la larga dificultan la recuperación. "Hay operaciones que se hacen para recuperar movilidad, pero si el paciente tarda dos meses en llegar a rehabilitación, la intervención casi no ha servido para nada", criticaba un sanitario. Incluso apuntaba que demora tanto el acceso a un gimnasio del SAS -de tres a cuatro meses- que a veces los enfermos que están de baja son citados a una inspección o a una revisión con el facultativo y todavía no han empezado las sesiones de fisioterapia.

Todos los profesionales consultados reconocieron el esfuerzo de la Administración sanitaria por incrementar los medios -ahora, por ejemplo, hay una oferta pública de empleo que incorporará 29 fisioterapeutas a la plantilla del SAS en Málaga-, pero insistieron en que siguen siendo insuficientes.

Mariano Barea, vocal del Colegio de Fisioterapeutas de Málaga, estima que "como mínimo, para una buena atención sanitaria habría que duplicar los recursos" de la sanidad pública.

"Genera mucho malestar en los pacientes que los llamen antes para una inspección que para rehabilitación. Mucha gente tiene que acudir a fisioterapeutas privados porque la pública no atiende en plazos normales para una buena rehabilitación. A veces lo recomendable es que empiecen las sesiones a los 15 días y comienzan a los dos meses y si lo aconsejable son 40 sesiones, en algunas ocasiones se les dan algunas menos", asegura Barea. Los profesionales insisten además en que las inversiones en rehabilitación redundan, a la larga, en un ahorro: de bajas laborales para la Seguridad Social, de posteriores asistencias por recaídas para el SAS y de dolor para los pacientes.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios