gaspar garrote. vicerrector de estudios de posgrado

"El de Cifuentes es un caso muy particular, no tiene por qué afectarnos"

  • El vicerrector dice que la universidad hace un esfuerzo "extraordinario en adaptarnos al tejido productivo y la demanda social" y afirma que la inserción ronda el 70%

Gaspar Garrote, vicerrector de Estudios de Posgrado. Gaspar Garrote, vicerrector de Estudios de Posgrado.

Gaspar Garrote, vicerrector de Estudios de Posgrado. / javier albiñana

En Madrid y desde unas jornadas de la CRUE, Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, el vicerrector de Estudios de Posgrado de la UMA habla sobre los másteres oficiales y considera que son esas herramientas que permiten al que las posee "la capacidad para adaptarse al mundo en el que está y las circunstancias que se le exigen". En octubre se pondrán en marcha tres nuevos títulos.

-En los últimos seis años las matriculaciones han crecido un 43%. ¿Qué buscan los alumnos?

-Los alumnos buscan diversas cosas. Hay dos perfiles de másteres según la regulación estatal, másteres habilitantes y el resto. Los primeros son los que habilitan, sin ellos no se puede desarrollar la profesión regulada que está vinculada al máster. Los demás suelen tener siempre dos perfiles, el investigador, que está orientado a continuar los estudios hacia un doctorado, y también el profesionalizador, ya que dan una formación mucho más especializada con respecto al grado para ejercer otro tipo de profesión. Los másteres oficiales tienen validez en todo el territorio nacional y cuentan con la garantía no sólo de la universidad que lo expide sino también del Ministerio de Educación.

-¿Qué porcentaje de inserción laboral tienen estos estudiantes?

-Según los estudios que tenemos hechos hasta el año pasado estamos en torno al 70%, esa es la media general, luego depende de las titulaciones. La empleabilidad es un objetivo fundamental para gran parte de los estudiantes que cursan másteres oficiales. Por eso desde la Universidad hemos hecho un gran esfuerzo por conseguir adaptar los títulos de posgrado a este sentido de empleabilidad. Cumplen las expectativas de los estudiantes y por ello se matriculan, de ahí el éxito. En el mapa de títulos oficiales de las universidades andaluzas la UMA tiene una matriculación muy estable y eso es porque estamos satisfaciendo la demanda social en lo que a inserción laboral se refiere.

-¿Cómo tiene que estar la universidad de apegada al sistema productivo?

-Las universidades estamos haciendo un esfuerzo extraordinario en adaptarnos al tejido productivo y la demanda social. Intentamos trabajar en coordinación con la empresas, que la universidad sepa detectar las necesidades de formación que demandan a la hora de contratar, adaptarnos a los empleadores tanto públicos como privados, sin renunciar al perfil académico que es la parte esencial de lo que hacemos, como es lógico. Uno de los indicadores más evidentes son las prácticas. En torno al 66% de los másteres oficiales tienen prácticas, pueden ser obligatorias u optativas. Y este porcentaje va a seguir creciendo porque a todos los nuevos le exigimos que pongan prácticas. La tendencia es que todo el sistema tenga prácticas.

-¿Qué másteres nuevos se crearán el próximo curso?

-Este año hay dos nuevos, el de Psicopedagogía en Ciencias de la Educación y Máster en Consultoría Laboral. Ahora estamos en la parte final del proceso, a la espera de los informes de verificación de la Dirección de Evaluación y Acreditación y el posterior permiso de la Junta de Andalucía para implantar el título. El de Química, que ya existía, ahora se va a llamar de Química Aplicada y se desarrollará entre cuatro universidades andaluzas. Tendrá una dimensión mucho más práctica, intentando aprovechar el tejido productivo que está en contacto con las cuatro universidades.

-Hay quien considera que la sociedad no puede absorber tantos titulados superiores, ¿lo cree así?

-Las personas cuanto más preparadas estén serán más capaces de adaptarse a la circunstancia que tienen en ese momento. Tienen muchas más herramientas para esto, así que toda cualificación es poca, no existe sobrecualificación. Una ciudadanía cuanta más formación tenga actuará de forma más inteligente frente a las circunstancias cambiantes, la capacidad de reacción es un beneficio para todo el mundo. Hace veinte años alguien terminaba una carrera, entraba a trabajar en una entidad y se jubilaba en ella. Ahora todo ha cambiado, cuantas más herramientas tenga una persona mejor afrontará ese cambio radical.

-¿Cómo es el sistema de control de estas enseñanzas?

-Al menos el 80% de la asistencia a clase es obligatoria y se controla de muchas maneras, eso depende de la decisión del profesorado siempre que no contradigan la memoria de verificación, el documento estratégico que guía la enseñanza y que tiene la fiabilidad de haber sido aprobado por un agente externo. Hay muchos controles y filtros. Además, la mayoría de los másteres son presenciales.

-¿Cree que un caso como el de Cristina Cifuentes puede perjudicar la imagen de estas enseñanzas?

-Confío en que la ciudadanía se dé cuenta de que hablamos de un caso concreto de una universidad concreta. En la UMA se extreman desde hace años los controles. El decreto de títulos es de 2011 y ahí ya están previstas cuestiones de regulación que se han ido extremando, pero no como reacción a este asunto sino mucho antes. Estamos hablando de un caso muy peculiar y particular, no tiene por qué afectar a estos títulos.

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