El Colegio pide una nueva reforma de la Atención Primaria

  • La entidad reclama más tiempo para que los médicos lo dediquen a la formación y la investigación

"Hay una pérdida de respeto hacia el médico y las condiciones para el ejercicio de la Medicina tienen que ser las propicias para que no se desarrollen situaciones de riesgo. La presión asistencial contribuye a ello porque es un factor desencadenante de situaciones de tensión", responde el presidente del Colegio de Médicos de Málaga, Juan José Sánchez Luque, cuando se le pregunta si la Administración sanitaria hace todo lo posible por poner coto a las agresiones en los centros.

Para cargarse de razón, el representante de todos los facultativos de la provincia destaca que difícilmente se producen agresiones en las plantas de los hospitales donde hay más personal y menos saturación. Buena parte de esos ataques -verbales o físicos- ocurren en los servicios de Urgencias "por los tiempos de espera y la falta de medios".

Para Sánchez Luque, una forma de luchar contra las agresiones es acometer una segunda reforma de la Atención Primaria. La primera se acometió en los ochenta y supuso el cambio de los antiguos ambulatorios por los centros de salud. "Así como se avanza en la construcción de nuevos centros de salud, debe avanzarse en la satisfacción de los ciudadanos", argumenta. Para ello, es imprescindible, dice, que el médico recupere tiempo para su formación, la investigación y para desarrollar programas de salud. "La demanda asistencial es tal que absorbe al médico y lo desgasta", se queja para protestar porque casi no les queda tiempo de su jornada laboral para otra cosa que no sea atender a enfermos.

Para tratar de aportar su grano de arena contra las agresiones, el Colegio tiene un plan que no sólo incluye la asistencia jurídica para el facultativo agredido -la entidad se persona como acusación popular ya que la acción judicial sólo puede ejercerla el afectado-. También prevé talleres gratuitos para adquirir habilidades con las que manejar situaciones conflictivas y apoyo terapéutico para sobrellevar la reincorporación laboral tras un ataque.

Para el presidente de la institución, el teléfono puesto en marcha hace casi un año por el Colegio pretende que "el médico sea consciente de que la agresión no es una rutina. Somos funcionarios públicos y es un delito de atentado como ya se está considerando desde la Fiscalía".

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