Combustible para un año bajo el brazo

Aproximadamente sobre las 3:00 de la mañana Carmen alertó a su marido de que estaba sufriendo contracciones. Esta era la sexta vez que la mujer se ponía de parto y todo parecía ser tan natural como las veces anteriores. No obstante, una hora más tarde, cuando salían en coche de Fuengirola dirección al hospital Materno de Málaga, la parada del vehículo se hizo obligatoria. "Carmen sintió unas contracciones muy fuertes y cuando nos fuimos a dar cuenta ya estaba allí, ya lo tenía en brazos", explica Antonio, el padre del recién nacido.

Tan rápido como pudo, el padre tomó un desvío hacia la estación de servicio del Arroyo de la Miel y acudió sin pensarlo a pedir ayuda a Miguel, el empleado que en aquellos momentos se encontraba en su puesto de trabajo. "Le pedí por favor que llamara a una ambulancia porque mi mujer acababa de parir en el coche, y el chico, que no se lo creía, tuvo que salir de su puesto de trabajo para asegurarse de que era verdad", comenta el marido.

El momento más dramático de la noche vino cuando el personal sanitario pidió que cortaran el cordón umbilical al bebé porque, como asegura Antonio, "los recursos de los que disponíamos eran muy escasos y eso suponía mucho riesgo para el bebé, porque lo hicimos con una cuerda".

Diez intensos minutos más tarde, el personal sanitario acudió en su ayuda y verificaron que tanto la mujer como el bebé se encontraban en buen estado de salud. "Nos trataron muy bien, y fue un verdadero respiro cuando me comentaron que tanto la madre como el niño estaban perfectamente", afirma el padre. En la gasolinera donde sucedieron los hechos las quinielas para adivinar el nombre de la criatura fueron numerosas. Algunos apostaron a que el niño se llamaría Miguel en honor al empleado. "Nosotros lo hemos llamado Santiago, pero mucha gente lo bautizó como el bebé Repsol", detalla Antonio.

"Fue un momento muy difícil pero afortunadamente salió todo bien, el niño ha pesado 3,720 kilos y Carmen está preciosa, como siempre", comenta Antonio. Y es que Santiago, o el bebé Repsol, como muchos lo llaman, es el sexto hijo al que la pareja de 40 años da la bienvenida. Por otro lado, Antonio quiso dejar constancia de lo agradecidos que están con el trabajador de la gasolinera. "Había momentos en los que intentaba tranquilizarme y yo veía que el pobre estaba más nervioso que yo, andando de un lado para otro sin parar, pero estuvo a la altura de las circunstancias". Así pues, la familia al completo se desplazó ayer desde su domicilio para reunirse con Miguel y presentarle al pequeño Santiago en el lugar que el bebé vio la primera vez que abrió los ojos, la gasolinera.

El equipo de Repsol, que quiso hacerle un regalo para dar la bienvenida al más pequeño de los seis hermanos, obsequió a la pareja con un bono de carburante gratis durante un año valorado en 1.000 euros. "Cuando nos enteramos de que el equipo de gasolineras quería hacernos un regalo nos sorprendió, el mejor regalo es que hubiera alguien en la gasolinera que nos echara una mano, pero por supuesto que se agradece", explica el padre.

En este sentido, Antonio comentó que con lo numerosa que es la familia, su economía "no es precisamente boyante en estos momentos y ese regalo les venía muy bien". Finalmente, el padre quiso hacer hincapié en lo muy agradecidos que estaban por el detalle, "pero sobre todo por ayudarnos a que Santiago y su madre estén en estos momentos con nosotros, felices y con buena salud".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios