Comerciantes de Muelle Uno reclaman la anulación de ciertas cláusulas "abusivas"

  • Dicen que el 80% de los locales adeudan renta a la promotora Tras el de El Marisquero, se prevén varios desahucios más antes de fin de año

Casi dos años después de que la bautizada como nueva calle Larios de Málaga, el centro comercial Muelle Uno, cumpla su segundo aniversario desde su agitada apertura, las expectativas comerciales parecen lejos de cumplirse. Al menos las de los empresarios que decidieron apostar por asentarse en un espacio comercial privilegiado y que, a día de hoy, admiten dificultades más que severas para llegar a final de mes y hacer frente a las obligación contractuales. Tan es así, que según los datos que maneja el colectivo que engloba a parte de estas mercantiles, del orden del 80% de los mismos adeuda parte de la renta a la promotora de Muelle Uno.

La cuenta atrás para el segundo cumpleaños del complejo, ideado en los orígenes como una especie de segundo Puerto Banús, coincide con el primer desahucio materializado en la zona de restauración. El paso sufrido por El Marisquero podría ser seguido antes de que finalice el presente ejercicio por al menos otros dos o tres locales, según los datos manejados por el abogado de la asociación de comerciantes, Francisco Javier Lara.

El letrado, que cuestiona la nula disposición de la promotora a dialogar y buscar cauces alternativos, es contundente a la hora de valorar la situación del centro. "La cosa está fatal; el número de empresarios que tiene sobre sí la amenaza del desahucio es de cinco o seis, pero casi todos los negocios deben renta", expuso. De media, indican, la cuantía puede alcanzar los 20.000 euros, aunque hay picos sensiblemente superiores.

Más allá del difícil escenario en el que se maneja la plataforma comercial del puerto, semejante al de otras grandes superficies de la provincia, la tara a la que se enfrentan sus inquilinos es aún mayor si se toma en consideración lo que ellos califican como "cláusulas abusivas" por parte de la promotora. Por ello, Lara anuncia la intención del colectivo de promover judicialmente la nulidad de todos aquellos preceptos del contrato que "consideramos leoninos".

Entre las dificultades a las que aluden algunos de los empresarios consultados se incluye la nula maniobra que se permite a los comerciantes para promover su negocio. "Hay un restaurante de pescado al que no le dejan poner una pecera para que la gente pueda ver el género", comenta uno de los afectados, mientras otro se queja de que ni siquiera le permitían poner unos globos en la terraza para atraer a los niños.

"Hay familias a las que esto les puede acarrear la ruina", sentencia Miguel Castillo, presidente de la asociación de empresarios de Muelle Uno, que engloba, en este caso, principalmente a la parte de restauración. A su juicio, el principal problema es que los empresarios, cuando dieron el salto al puerto, "asumieron una inversión muy importante tomando en consideración que se generaron unas expectativas muy altas; pero, a la hora de la verdad no hay clientes, ni imagen ni nada, con lo que no puedes amortizar la inversión".

Una de las quejas que emite Castillo está vinculada con la ausencia de consulta por parte de la promotora a los comerciantes y restauradores. "Pagamos las cuotas de comunidad pero no sabemos ni qué se hace con ese dinero, ni cuándo; nos vendieron que iba a haber una dinámica comercial, pero desde la apertura hasta la fecha no tenemos información alguna de lo que se hace, no existe esa transparencia que debe haber entre arrendatario y arrendador", comenta el representante de los comerciantes, que apostilla: "Lo que hemos hecho los que estamos aquí ha sido comprar un producto, no alquilar una vivienda".

Un producto que, desde su punto de vista, no está siendo promocionado de la manera adecuada. A esto añade el malestar del colectivo por la existencia de un régimen interior que consideró propio "de la Edad Media; es como si ellos los señores feudales y tenemos que aceptar todo lo que hay". En este sentido, lamenta que no se use las más de mil plazas de aparcamiento que hay en el centro "como un valor añadido", y recordó que desde Muelle Uno se prometió que iba a haber una especie de locomotora comercial que sirviese de atractivo para el resto del centro.

Una función que se pretendía fuese asumida por un supermercado de la cadena Carrefour. Tras el rechazo inicial de la Autoridad Portuaria, que consideró inadecuado ese uso para este espacio, el organismo público dio marcha atrás hace algunos meses, abriendo la puerta a la posible instalación de una tienda de alimentación vinculada con el sector gourmet. De este negocio, que Muelle Uno vinculó con un Carrefour Market, sigue sin haber novedad a día de hoy.

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