'Concentración canina' contra el decreto que expulsa a los perros de las playas

  • El Partido Animalista-Pacma convocó un encuentro al que acudieron las principales protectoras de Málaga

Cerca de 250 personas y más de un centenar de perros, según fuentes de la Protectora de Animales, se reunieron ayer por la tarde en la playa del Totalán para ladrarle a la Junta y pedirle que retroceda en el cumplimiento del decreto 198 de 1988. Una norma que desterraría a los animales de todas las playas andaluzas durante la temporada de baño, incluidas aquellas especialmente destinadas para los canes. A pesar de la existencia del reglamento, en la comunidad había seis playas para perros -tres de ellas en la provincia de Málaga-, pero a principios del mes de junio, la Junta de Andalucía envío una orden a todos los ayuntamientos del litoral denegando las concesiones para playas de este tipo.

Las reacciones no tardaron en producirse. Además de las "concentraciones perrunas" convocadas por el Partido Animalista-Pacma en Málaga y Cádiz, las principales protectoras de la Costa del Sol se unieron para lanzar una petición al Gobierno andaluz en la que reclamaban la modificación del reglamento.

Mientras, los ayuntamientos de Málaga y Fuengirola mantienen una batalla legal contra la Junta para proteger sus playas caninas. Desde Sevilla ya avisaron de posibles sanciones para estos consistorios.

"Pedimos a la Junta que cejen en sus intentos de dar un paso atrás en el camino a la modernidad", reclama Andrés Cardenete, coordinador de Pacma en Málaga. "Creemos que es una posición de la edad media, sin ningún motivo, ni social, ni higiénico, ni siquiera tiene razón política".

Las asociaciones protectoras no consiguen encontrar una motivo de peso para entender la tozudez del Gobierno andaluz. "No hay ni un solo informe de problemas higiénicos o sanitarios relacionados con la existencia de las playas perrunas", relata Andrés Cardenete, quien destaca el civismo con el que actúan los dueños a la hora de limpiar los excrementos de sus animales.

"Tampoco puede haber motivos turísticos, de hecho, las primeras playas caninas de Málaga se consiguieron por la obstinación de los turistas extranjeros que querían disfrutar de la costa junto a sus mascotas", relata Santiago Cabanillas, voluntario de la Protectora de Animales y Plantas de Málaga.

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