Condenado a 27,5 años el hombre que mató a su ex pareja delante de sus hijos

  • Bismark Pérez acabó con la vida de su ex mujer, Ana Padilla, con 66 puñaladas en su casa de la Colonia de Santa Inés

Casi dos años después del terrible suceso, el círculo se cierra. Bismark Pérez ha sido condenado por la Sección Octava de la Audiencia Provincial a 27 años y medio de cárcel por el asesinato de Ana Padilla en su casa de la malagueña Colonia de Santa Inés, ocurrido la madrugada del 22 de diciembre de 2005. El penado, que tenía prohibido acercarse a la mujer a menos de 500 metros, estaba en casa cuando ella llegó del trabajo y tras iniciar una discusión, le asestó hasta 66 puñaladas que acabaron con su vida. Los dos hijos de la víctima estaban en el domicilio.

La sentencia fue notificada ayer a todas las partes personadas en el proceso. Pérez ha sido condenado a 22 años y medio de cárcel por asesinato con el agravante de parentesco; a tres años de prisión por un delito de malos tratos habituales; a un año y tres meses por un delito de amenazas (fue reclamado por la acusación particular ejercida por la familia de la víctima); y a nueve meses de prisión por quebrantamiento de medida cautelar, ya que el procesado tenía una orden de alejamiento.

El fallo de la Audiencia malagueña también fija una indemnización total de 400.000 euros para los dos hijos de Ana Padilla (una de 225.000 euros y otra de 175.000). La acusación pública estuvo a cargo de la sección de Violencia sobre la Mujer de la Fiscalía de Málaga.

La noche de autos, la víctima llegó a su casa sobre la una de la madrugada y hora y media más tarde estaba muerta. Su ex marido la esperaba y acabó con su vida a puñaladas. En noviembre de ese mismo año, Ana Padilla lo había denunciado por amenazas de muerte y el juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Málaga dictó el día 24 una orden de alejamiento. A mediados de diciembre, tras la celebración de un juicio rápido, Pérez fue condenado a un año de prisión.

No obstante, dos días antes de Navidad, Ana Padilla llegó de trabajar y vio que su ex marido estaba en casa con los dos niños. Entabló una discusión con ella y en un momento determinado se dirigió a la cocina, cogió un cuchillo de grandes dimensiones, se encerró de nuevo en la habitación con su ex mujer y le provocó hasta 66 heridas de arma blanca.

Los peritos que comparecieron como testigos en el juicio relataron la agonía que había pasado la víctima, que tenía heridas en la cabeza, el tórax y los brazos, que utilizó para defenderse del ataque. Destacaron también la situación de indefensión de la mujer, que medía 1,50 metros de altura y pesaba 38 kilos, frente a la robustez de su asesino. La puñalada mortal, la que acabó con su vida, se hincó en el cuello y fue de las últimas.

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