Consejos prácticos para atajar los michelines

  • Un endrocrinólogo y una enfermera del Hospital Clínico dan algunas claves para mantener el peso y, por lo tanto, la salud

Para mantener los michelines a raya no es imprescindible machacarse durante horas en un gimnasio. El ejercicio puede hacerse incorporándolo a las actividades cotidianas, por ejemplo cogiendo las escaleras en lugar del ascensor o yendo a pie al colegio en vez de hacerlo en coche. El esfuerzo tiene su recompensa y no sólo sobre la estética sino, más importante aún, sobre la salud según repiten los especialistas.

José Manuel García Almeida, endocrinólogo del Hospital Clínico, dice que el truco no es tanto comer menos, sino hacer más ejercicio. "Es decir, quemar lo que se come. Para ello, si es necesario, hay que modificar los hábitos para tener más actividad", resume. Pero la realidad es que el mando de la tele, el coche y el ascensor nos hacen la vida más cómoda y el cuerpo más orondo.

Otro consejo para que la báscula no nos espante es plantearse el ejercicio no como una obligación aburrida, sino como una diversión. De ahí que los especialistas aconsejen organizar juegos en equipo como el paddle, el tenis o el fútbol.

¿Y cuántas calorías diarias hay que comer para no pasarse? García Almeida contesta: "Depende". De la edad, de la altura, del trabajo, del sexo. No puede comer lo mismo un administrativo que no se mueve de la silla que un obrero de la construcción que esté en constante actividad. Ni una mujer que un hombre, porque las féminas necesitan unas 500 calorías menos que los varones.

Rosalía Rioja Vázquez, enfermera coordinadora de la Unidad Clínica de Endrocrinología, echa mano de un refrán antiquísimo para indicar qué hay que hacer para mantener el peso y, por lo tanto, la salud: Desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo. Dice que porque el desayuno es la comida que se quema a lo largo del día. Esta enfermera hace comparaciones muy prácticas. Por ejemplo, cenar pescado a la plancha, ensalada y yogur tiene menos calorías que tomarse una simple caña con un vaso de leche o un bocadillo con mayonesa y embutido antes de irse a dormir. Rioja Vázquez lanza también una advertencia para muchas madres que por hacer un plato apetitoso al final lo hacen supercalórico: una rosada rebozada y con mayonesa tiene el doble de calorías que si el pescado es a la plancha. También aconseja huir de los precocinados. Estos productos tienen grasas saturadas para potenciar el sabor que los convierte en una bomba hipercalórica.

Ambos profesionales advierten además que las dietas que se basan en un producto o en el color de determinados alimentos tampoco son buenas porque no son equilibradas. Y de lo que se trata es de tener una alimentación sana y equilibrada. Lo difícil es conseguir ese equilibrio.

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