Contrastes de procesiones

  • Mediadora puso seriedad y rigor por las calles de Girón-Las Delicias · La Encarnación recordó épocas pasadas y Medinaceli tuvo su público alrededor del Señor · Churriana y Puerto de la Torre dejan su sello

El rigor y la seriedad se entremezclaron con los recuerdos más propios de las comitivas de los años 80. Las cinco procesiones que se desarrollaron ayer por distintos puntos de la capital ponen de antemano que, como dijo un pregonero, aquí no sobra nadie. También se puede añadir el mensaje que dejó Banderas hace una semana: "Nuestra Semana de Pasión es tan extensa, tan poliédrica y multicolor, que se podría decir que hay tantas Semanas Santas, y formas de percibirla, como cofrades". Lo vivido ayer fue un refrendo de lo apuntado por el pregonero, más que nada por la cantidad de contrastes que se toparon por las calles, lo que implica diferentes formas de entender lo visto.

La Mediadora de la Salvación volvió a dejar claro de qué va, por si todavía hay alguien a esta alturas que no lo sabe. Es difícil no entender su mensaje. Seriedad y rigor pero que a veces se rompe con un sonoro aplauso de sus vecinos o con una marcha de corte alegre. La Virgen fue de dulce, bien ataviada y certera en flores, claveles blancos, y en cantidad. El palio le da un empaque al trono que se completa con la forma de llevarla. La Dolorosa lució una saya asimétrica color burdeos y bordada. Completa la estanpa su manto de color azul pavo, el tono de la corporación. Abrió la procesión cuatro bocinas, que precedían a la cruz-guía, escoltada por dos faroles. La sección infantil parace que tiene aprendida la lección: en fila y con el cirio apoyado en el suelo, al igual que el resto de los penitentes, que lucen capas. La salida fue algo austera. No hubo marcha hasta que el trono sobrepasó por completo el arco de la puerta de la iglesia del colegio Ave María. Depués, la banda Trinidad Sinfónica interpretó Mediadora (R. Guirado). Se notó que es año de elecciones. Las hermandades saben que el alcalde Francisco de la Torre, toca la campana. Pero ayer iba con un séquito de concejales. Algunos aparecen por vez primera. Otros ya saben de que vá la película.

Las velas de la candelería sirvió para recordar la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se celebrará en Madrid en agosto. Así, las seis marías llevaron imágenes de santos que murieron jóvenes: San Gabriel de la Dolorosa, Santa Isabel de Hungría, Santo Domingo Savio, Santa Gema Galgani, San Luis Gonzaga y Santa Teresa de Lisieux. La primera tanda reflejó las virtudes teologales y cardinales. El resto lució el escudo de Benedicto XVI.

Unos metros más al norte, La Virgen de la Encarnación recorrió las calles de Dos Hermanas. Abrió la banda de la OJE. El cuerpo nazareno llevó un cierto orden. El trono de la Virgen fue bajo los sones de la banda municipal de Álora. En general, bien pero recordó a épocas pasadas. El exorno floral fue muy exagerado, con centros de variedades muy abiertos.

Medinaceli recorrió la barriada de La Roca. Poco público alrededor de los nazarenos. No así en el trono. El Señor tuvo su gente. Estrenó dos faroles, potencias y una túnica. La banda del Cautivo puso los sones. Destacó la marcha El Salvador, en la calle poetisa Aurora Cánovas.

En Churriana se vivieron estampas llena de sabor. Bonito fue el encuentro del Nazareno con la Virgen de los Dolores en Camino Nuevo con la marcha Nuestro Padre Jesús (E. Cebrián). En el Puerto de la Torre, el Cristo de la Hermandad lució a los pies un ramo de iris con doce rosas rojas y que simboliza a los apóstoles, monte de claveles rojos uniformes y un cardo silvestre con el penacho morado. La agrupación musical Ángel Custodio, de Rute, interpretó Consuelo Gitano y Reo de Muerte en la salida. La Virgen de los Dolores salió con Himno de la Coronación Canónica Virgen de la Esperanza, de Artola. Sus marcha estuvieron en estos dos enclaves citados.

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