El Convento de San Agustín, pasto del deterioro tras 20 años de abandono

  • El proyecto de recuperación del edificio del siglo XVI que albergó el Colegio de San Agustín queda en vía muerta El edificio, de 4.000 metros, se levanta entre la Catedral y el Picasso

Nueve años después de que el Ministerio de Cultura adjudicara la redacción del proyecto para rehabilitar el Convento de San Agustín, el edificio no solo sigue abandonado, sino que el proceso de degradación se ha multiplicado exponencialmente y no hay visos de que nada vaya a cambiar a medio plazo porque el Gobierno, titular del edificio, después de años de demoras y retrasos argumenta que la actual provisionalidad no le da margen de maniobra.

Situado en el corazón del centro histórico, entre la Catedral y el Museo Picasso, el edificio de más de 4.000 metros cuadrados permanece vacío y sin uso desde mediados de la década de los 90.

El Gobierno adjudicó en 2007 al estudio de arquitectura Aepo el proyecto para rehabilitar el convento y convertirlo en la nueva sede de la Biblioteca Provincial, que desde hace dos décadas aguarda su rescate en una sede provisional en la avenida de Europa. Los arquitectos plantearon un proyecto por un importe global de 16,4 millones de euros. Supuestamente las obras debían estar listas en 2012, aunque nunca comenzaron. El Ministerio de Cultura no obtuvo la licencia de obras hasta 2010, año y medio después de su solicitud. Podía entonces haber sacado a concurso las obras pero nunca lo hizo. De hecho, en mayo de 2012 con Mariano Rajoy recién aterrizado en La Moncloa y José Ignacio Wert al mando del Ministerio de Cultura, el Gobierno informó, a preguntas del diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón, que la licitación de las obras estaba condicionada a "la existencia de disponibilidades presupuestarias". En resumen que no había dinero.

La siguiente vuelta de tuerca se registró en julio de 2014, cuando los entonces consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Luciano Alonso, afirmó que había alcanzado un acuerdo con el Gobierno para instalar la Biblioteca Provincial en el Convento de la Trinidad. El futuro de San Agustín quedaba otra vez en el aire. Las críticas ciudadanas por el estado en el que se encontraba el edificio condujeron al Ejecutivo a promover obras de conservación que consistieron fundamentalmente en un adecentamiento superficial y la retirada de los matojos que habían crecido en el interior. Aquella obra supuso la destrucción de una escalinata levantada en los años 60.

Construido por los frailes agustinos a finales del siglo XVI el edificio ha tenido una historia rica y frenética que lo transformó después de la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX en sede el Ayuntamiento de Málaga, hospital y juzgados. Una vez que la Iglesia recuperó su titularidad, la orden religiosa estableció en 1918 una escuela que mantuvo operativa durante más de seis décadas hasta que decidió vender el inmueble para sufragar las obras del actual Colegio de los Olivos. Los últimos alumnos salieron del centro en 1972. Dos años después la Diputación compró el edificio y lo cedió a la Universidad de Málaga que lo convirtió en Facultad de Filosofía y Letras. Las primeras promociones de titulados en este área de conocimiento por la UMA acudieron a clase en el antiguo convento de San Agustín. La Facultad se mantuvo operativa hasta 1985, año en el que se trasladó a Teatinos. Durante la década siguiente la universidad malagueña emplazó en el antiguo convento sus estudios de español para extranjeros. Desde 1995 el inmueble no ha tenido uso, si bien ha sido objeto de sucesivas permutas entre instituciones hasta pasar a manos del Ministerio de Cultura.

La Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio San Agustín ha sido durante los últimos años la única entidad que periódicamente se ha ocupado de mantener vivo el interés por el edificio. Ahora, en vísperas del centenario de la fundación de la escuela trata de reactivar su rehabilitación con la pretensión de convertirlo en un equipamiento cultural y científico de uso ciudadano. El presidente de esta organización, el astrofísico Alberto Castro Tirado, reconoce que el Ayuntamiento de Málaga les ha planteado que propongan iniciativas y que preparan un proyecto en detalle que tienen previsto presentar al alcalde durante este otoño.

El abogado Antonio Checa, presidente de la comisión de rehabilitación de San Agustín de la Asociación de Antiguos Alumnos, lamenta el rumbo que ha tenido un edificio tan hermoso y singular. Recuerda que sus 4.414 metros construidos, según la referencia del Catastro, superan con diferencia los 3.820 metros del Museo Picasso y pone el acento en su valor histórico y estratégico del antiguo convento, a tiro de piedra de la Catedral, La Aduana y el Museo Picasso. Para el letrado, no solo este movimiento no solo se explica por el apego emocional de los antiguos estudiantes, sino el valor de un edificio abandonado ante la desidia general de todas las administraciones. Plantea que debería hacerse una actuación que no esté orientada exclusivamente a los turistas, sino fundamentalmente a la ciudadanía local y en este sentido sugiere destinarlo a divulgación científica. "El Parque de las Ciencias de Granada es un magnífico ejemplo del interés que general estos proyectos. ¿Podríamos imaginar algo de estas características en el centro de Málaga?", se pregunta.

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