La Costa del Sol dibuja viviendas para una demanda a 50 años vista

  • Los redactores del plan de ordenación territorial de la zona occidental cuestionan la "residencialización" del modelo turístico actual y reclaman que sea "repensado"

Mapa de los suelos urbanos y urbanizables programados en los municipios de la Costa del Sol. Mapa de los suelos urbanos y urbanizables programados en los municipios de la Costa del Sol.

Mapa de los suelos urbanos y urbanizables programados en los municipios de la Costa del Sol.

Los redactores del nuevo Plan de Ordenación Territorial (POT) de la Costa del Sol Occidental, impulsado por la Junta de Andalucía, advierten sobre la necesidad de "repensar" y dar un giro de 180 grados en el modelo turístico de la zona y alertan del riesgo que supone para este territorio la "residencialización" por la que se ha venido apostando en las últimas décadas. Así queda reflejado en el borrador del documento, en el que se dibujan actuaciones a desarrollar en un horizonte temporal de 12 años con el objetivo de reconducir la situación.

"La Costa del Sol es un territorio escaso y de paisaje frágil dado el exceso de suelo urbanizable y la fragilidad identitaria del territorio generado que augura el final del ciclo de vida del modelo turístico caracterizado por el monocultivo productivo al que no se intuye una alternativa de futuro", se sentencia en el estudio, en el que se aboga por redefinir este modelo turístico "desde una nueva dimensión social, económica y cultural, que solo puede producirse a partir de la complejidad del sistema urbano".

En este sentido, el equipo encabezado por el arquitecto Manuel González Fustegueras, al que la Administración regional hizo el encargo de revisión del planeamiento, tras su anulación por parte del Tribunal Supremo, habla de "dar un salto cualitativo" con el que afrontar los problemas de un territorio lineal y su transformación "en un sistema urbano que facilite la llegada de nuevas actividades, la transformación de parte del parque residencial existente en vivienda permanente y la mejora del turismo". Para ello, dibuja una serie de medidas que pretenden incrementar el peso de la movilidad sostenible en un entorno carente de alternativas de este tipo, a la vez que diversificando las actividades económicas y generando espacios de oportunidad en aquellos suelos ya clasificados pero pendientes de desarrollo.

Sobre este particular, el equipo abunda en la idea de que es necesario "un cambio profundo en la cultura de la ordenación del territorio" con el fin de impedir el reconocimiento de los modelos territoriales ya establecidos por el planeamiento urbanístico. "Se trata de definir una hoja de ruta que guíe el crecimiento sostenible de la Costa del Sol Occidental no solo proponiendo un modelo territorial sostenible para los próximos 20 años o diseñando las reglas del juego, sino poniendo sobre la mesa un conjunto de acciones y proyectos para dinamizar el sistema productivo".

De entre todos ellos destaca, por su envergadura, la apuesta por convertir el eje de la A-7 en un gran bulevar urbano, en el que, incluso, dar cabida a un transporte público potente, ya sea en forma de BRT (bus rapid transit) o Metro ligero en superficie. Sea como fuere, cualquier avance en esta dirección se vincula, igualmente, a la necesidad de liberar el peaje de la autopista AP-7, que pasaría convertirse en el principal eje de tráfico privado.

Las conclusiones a las que llegan los redactores parten de una base estadística incuestionable y que confirma que las previsiones de crecimiento residencial previstas en los planeamientos urbanísticos de los municipios de esta aglomeración están muy por encima de las demandas potenciales a futuro. Sirva como ejemplo que, tras analizar diferentes fuentes (caso del INE, informes de Madeca), se apunta que la estimación para el año 2030 (se toma como horizonte para el desarrollo pleno de las acciones fijadas) de necesidades de nueva vivienda será de 58.238, "cifra que equivale a un techo poblacional de 139.771 habitantes, el 35,3% de la población actual". Unos parámetros que están por debajo del crecimiento natural del parque residencial de la zona, que se estima en 69.318 unidades.

Esta realidad contrasta poderosamente con lo que dictan las programaciones urbanísticas de la zona. En el borrador se incide en que ante el hipotético desarrollo de la totalidad del suelo residencial previsto en el planeamiento vigente, el parque de viviendas familiares actual se vería incrementado un 104,68% y la población pasaría desde los 396.012 habitantes del momento a 1.254.135. Sobre esta premisa, los redactores concluyen que el modelo territorial vigente "contiene una oferta de nueva vivienda casi cuatro veces superior a la demanda estimada". "O dicho de otro modo, la oferta residencial prevista en el planeamiento urbanístico vigente en la Costa del Sol satisfaría las demandas residenciales de los próximos 50 años siempre que se mantengan los ritmos de crecimiento actuales", subrayan. Un periodo que sería incluso superior, de 75 años, si se asumen las previsiones hoy expresadas en la mayor parte de los estudios prospectivos.

En este sentido, se apunta que el volumen de suelo con clasificación urbanística en el conjunto de municipios de la Costa del Sol Occidental (ya sea como suelo urbano o suelo urbanizable) "representa el 25,33% de la superficie completa de sus términos municipales" y es tres veces superior al obtenido para el litoral gaditano y cinco veces el del resto de unidades litorales provinciales de Huelva, Granada y Almería.

La percepción "adquiere niveles especialmente preocupantes", indican en el borrador, cuando se detecta que ese porcentaje "se ve ampliamente superada por un conjunto de municipios: Fuengirola (93%); Manilva (70,26%), Marbella (52,43%); Mijas (36,23%) o Benahavís (29,97%)". En esta última localidad, se precisa, el suelo clasificado es un 39% superior al de Estepona, cuya población es 9,54 veces superior.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios