Crece la hipertensión entre los jóvenes por la obesidad y la falta de ejercicio

  • El Carlos Haya trata una decena de pacientes mensuales con menos de 25 años · Un 20% de los hipertensos desconoce que lo son porque la patología no da síntomas

La hipertensión se tiene por una enfermedad que afecta a los mayores. Pero esta realidad está cambiando. Cada día hay más gente joven que padece la patología. El Hospital Carlos Haya trata ocho o diez casos mensuales de hipertensos con menos de 25 años, algo que hace unos años era inusual. Las razones de este descenso en la edad de aparición de la hipertensión son la obesidad, la falta de ejercicio y la dieta poco saludable.

El problema es que aunque la patología no duele ni produce síntomas, va minando el organismo, deteriorando el sistema vascular y los riñones. De hecho, entre un 15 y un 20% de los hipertensos desconocen que lo son. E incluso entre aquellas personas que saben que padecen la patología, un tercio incumple la dieta y los tratamientos. "No duele, no produce síntomas... Es un cuadro apropiado para que falle el seguimiento", apunta Pedro Aranda, miembro de la Sociedad Española de Hipertensión.

La enfermedad -que es la principal causa de riesgo cardiovascular y renal- afecta a un 35% de la población adulta. Un porcentaje que entre las personas de más de 60 años se eleva por encima del 50%. En el 90% de los casos, la patología tiene una base genética, pero hay factores que pueden acelerar su aparición, como el exceso de peso, el consumo abusivo de sal, de alcohol o la falta de actividad física. "Las personas con padre y madre hipertensos tienen entre un 60 y un 70% de posibilidades de serlo. Pero llevando una vida sana y si no engordan, pueden obviar o retrasar la hipertensión", explica el nefrólogo.

Vigilar el consumo de sal es clave para controlar la patología. El problema es que las tres cuartas partes de la que consumimos ya viene en los alimentos. Por eso, Aranda reclama a la industria alimenticia que las etiquetas de los productos detallen la cantidad de sal que contienen. "Pero el etiquetado no es todo. Simplemente no tienen que poner tantas sales ni grasas saturadas", demanda.

El Ministerio de Sanidad, a través de la Agencia de Seguridad Alimentaria, está tomando iniciativas en ese sentido. Pero no es un camino fácil porque las sales y las grasas saturadas son justamente componentes que hacen más apetitosas las comidas prefabricadas. Es decir, que hay intereses económicos de fondo que dificultan los avances. Aranda destaca el compromiso de la industria panificadora que ha aceptado reducir las cantidades de sodio a la hora de elaborar el pan. Un paso es un paso.

A modo de advertencia, el nefrólogo explica que aunque no dé síntomas, la hipertensión va mermando la elasticidad de las arterias, desencadena arterioesclerosis y que se cierren las vías circulatorias. Entonces comienzan las complicaciones, pero ya es demasiado tarde.

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