¿Crisis? No para todos los bolsillos

  • El proceso de desaceleración que afecta a la construcción no parece incidir sobre las promotoras que venden viviendas de lujo. Un ejemplo, Colinas del Limonar tiene una lista de espera de 700 personas

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La incertidumbre y la inquietud se han posado sobre el sector de la construcción en la provincia de Málaga. La desaceleración en el mundo del ladrillo va de la mano del aumento del tiempo que se tarda ahora en vender un piso nuevo. Si hasta no hace mucho la única referencia que necesitaban los usuarios era el plano del edificio, la realidad a día de hoy es que transcurren de media veinte meses antes de que la promotora pueda deshacerse de una vivienda. ¿Pero el efecto es el mismo para todos los productos?

No. Lo dicen los expertos y los datos. Las denominadas viviendas de lujo, esas cuyos precios salen de la órbita de la inmensa mayoría de los mortales, mantienen un importante círculo de compradores que, por lo que se ve, no temen dar un paso adelante y gastar alrededor de 600.000 euros por una casa. Son ciudadanos con un perfil económico muy alto que no buscan la vivienda de sus sueños en el baremo de entre 240.000 y 300.000 euros, ni en los barrios tradicionales de la capital de la Costa del Sol, sino que apuestan seriamente por la distinción, incluso inmobiliaria.

Hace unos días una información de La Vanguardia constataba esta misma realidad en Barcelona. Hasta 14.000 personas estaban en lista de espera para la adquisición de uno de los 450 pisos que la empresa Espais edifica en Diagonal Mar. Los precios, de entre 1,2 millones, en el caso de los pisos más bajos, y los dos millones de euros que cuesta un superático con terraza y piscina privada.

Un ejemplo que, salvando las distancias, se repite en Málaga capital. Al menos en algunas de las promociones de nueva construcción. El caso más simbólico es el de la que ya se conoce como promoción más cara en la historia de la ciudad, Colinas del Limonar, donde la empresa Noriega prevé levantar en torno a 900 viviendas, muchas de ellas unifamiliares. Hasta la fecha, según informó a este periódico el director general de la compañía en Málaga y la Costa del Sol, Alfonso Carlos Gutiérrez, son unas 700 las personas que integran una lista de espera para la compra de uno de estos productos, por los que podrían tener que pagar alrededor del millón de euros.

"Es gente que ha mostrado mucho interés en hacerse con una de las casas", comenta Gutiérrez, quien corrobora lo evidente: "Sobre la promoción de Colinas no se detectan problemas en el mercado, ya que se trata de un producto que aún no está en venta pero que tiene un cliente muy concreto". "Es una realidad que la posible recesión afecta menos a las viviendas de lujo", agrega.

La percepción del responsable de Noriega es compartida por la compañía Suite, que ejecuta viviendas de lujo en la zona de San Antón. En esta actuación no hay lista de espera, debido a la particularidad de la misma. "Es una promoción en la que se plantean 15 villas, de las que ya se ha construido cuatro y de ellas se han vendido tres", comentan desde la sociedad. La intervención, por tanto, avanza por fases, una vez se venden las viviendas, por las que se paga una media de 1,5 millones de euros.

En relación al parón que se detecta en buena parte del sector, desde Suite hacen una precisión: "Cuando las promotoras estaban despachando casas a mansalva nosotros las vendíamos con mucha tranquilidad y ahora, cuando los demás tardan mucho en vender un piso, nosotros seguimos en nuestra línea y con nuestro ritmo". Y destacan el "año interés" que proyectos como el de Hacienda San Antón despierta entre los potenciales compradores.

Un mensaje parecido es el que lanza Francisco Reina, gerente del Grupo Baensa en la provincia de Málaga. Esta firma vasca impulsa alguno de los proyectos que mayor expectativa están creando en la capital, como los edificios que construye en la antigua manzana de los edificios Astoria y Victoria y junto a la Plaza del Teatro. En ambos casos, la venta de los pisos, aún sin confirmación oficial, rondará los 6.000 euros por metro cuadrado.

Reina asegura que a pesar del delicado momento que pasa el sector "hay un montón de gente que llama interesándose por nuestros productos". "No tememos los efectos de la recesión, porque el tipo de usuario que se acerca a nuestras promociones tiene menos problemas que el resto", agrega.

Afirmaciones avaladas por el secretario general de la Asociación de Constructores y Promotores (ACP) de Málaga, Juan Moreno, quien admite que la desaceleración "afecta mucho más a las viviendas de tipo medio, que a las de lujo". "El que tiene posibilidades económicas no tiene problema, con lo que la demanda se mantiene", apunta.

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