Cultura obliga a proteger unos hornos nazaríes en la calle Dos Aceras

  • El Ayuntamiento prevé construir en la parcela un centro ciudadano multiuso

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El centro ciudadano multiuso con el que el Ayuntamiento de Málaga pretendía dotar al Distrito Centro de la capital tendrá que esperar. Los cuatro hornos musulmanes encontrados cuando se iniciaron las obras del nuevo edificio han resultado ser de un enorme valor y la Delegación Provincial de Cultura obligará a conservarlos.

El informe de la comisión de patrimonio que esperaba el Consistorio malagueño para decidir el futuro del centro proyectado en la calle Dos Aceras de la ciudad llegó hace apenas unos días y en él se especifica que se deberá proteger una franja de cinco metros a nivel del sótano donde estaba previsto que se construirían 13 plazas de aparcamiento subterráneo.

Ya no podrá ser y el Ayuntamiento de la capital tendrá que modificar el proyecto inicial presupuestado en algo más de dos millones de euros y que iban a ser financiados por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder). El concejal de Urbanismo, Diego Maldonado, aseguró a este periódico que Cultura exige que "recalculemos la cimentación y la estructura para que ni los cimientos ni los pilotes recaigan en el lugar donde se han hallado los restos arqueológicos".

Los técnicos municipales deberán ahora modificar el proyecto en el que se incluya la protección de parte de los hornos y volver a presentarlo a la Junta de Andalucía para que dé el visto bueno, aunque aún no se sabe cuándo ni en qué medida cambiará la idea original.

Los restos encontrados en la calle Dos Aceras atestiguan la importancia que esta zona tuvo en la producción de cerámica entre finales del siglo XIV y principios del siglo XIX. Pese a los avatares del tiempo y las modificaciones urbanísticas que sufrió este centro alfarero, los cuatro hornos se han localizado en buen estado de conservación aunque fueron construidos con adobe.

El más grande conserva toda la parte del horno de barras, la cámara de cocción con los arranques de arco para las bóvedas que han desaparecido y la cámara de fuego completa.

Era un completo centro en el que también se han encontrado habitaciones en batería con forma rectangular que presumiblemente eran usadas como secaderos de piezas, además de una pequeña balsa de reposo para la arcilla situada en un espacio abierto que formaba parte de un patio en el que se han conservado tanto el suelo hecho con baldosas como varias conducciones para la distribución del agua tan importante en la actividad alfarera. Todo este barrio se dedicó a la producción de cerámica.

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