Decepción ganadera en la corrida más taquillera

Tarde de expectación, tarde de decepción. Así reza la conocida frase, y bien que se cumplió. La corrida más taquillera de la Feria - la plaza presentó un aspecto casi lleno - se saldó con solo una oreja para Alejandro Talavante a un descastado encierro de Núñez del Cuvillo. Dos de los asistentes más distinguidos fueron el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, quien presenció la corrida junto a Carmen Martínez-Bordiú.

Una corrida en la que había toros nacidos en tres años diferentes. Entre el 2011 y el 2013. Es decir, lo que se conoce como "igualar" la ganadería. Todo lo que sobraba, para Málaga. No obstante, en rasgos generales, los toreros tampoco mostraron actitud en casi ningún pasaje de la octava de abono.

Alejandro Talavante cortó la única oreja a un descastado encierro de Núñez del Cuvillo

Con el primer toro - le faltaba un mes para cumplir los seis años -, que flojeaba y perdía las manos, llegaron los primeros pitos y abucheos. No tardaron en hacer presencia. Fue un mal comienzo para una tarde que, sobre papel, era una de las que más prometían. El Juli abrevió, lo que incrementó el enfado del público ante la pasividad del diestro. Dos pinchazos y estocada algo atravesada. Su cuerpo ayer sí que estuvo en Málaga, pero su mente se quedó en su finca, descansando para el doble compromiso que tiene la próxima semana en Bilbao, un duro puerto de montaña del tour taurino. Bronca para el toro y para el torero.

Pronto se pasó del enfado a la alegría con la faena de Alejandro Talavante al segundo, aunque su pinchazo y posterior estocada caída y tendida le impidió tocar pelo, pese a la petición del público.

Uno de los más esperados por el público era Roca Rey. El boom Roca llegaba a Málaga, con la vitola de arrollador allá por donde pisaba, aunque ayer no fue así. Dos manoletinas de pie y otras tantas de rodilla como cierre de faena consiguieron poner de acuerdo al público, cuya predisposición para el triunfo de este torero hubiese empujado a la masa a pedir la oreja de no haber sido por el mal uso de los aceros y el aviso que escuchó el peruano.

Con el cuarto El Juli reafirmó lo ya sabido en el primero. Ayer no tenía su mejor día. El historial de su anterior toro junto a la tardanza en salir del burladero caldeó el ambiente. Tampoco se terminó de entender con el presidente, Ildefonso del Olmo, que ante la insistencia de este a que moviesen al toro para probar sus condiciones, el diestro se empeñaba en que se efectuase el cambio de tercio con aspavientos hacia la presidencia. Finalmente fue devuelto.

Con el cuarto bis, de la ganadería de La Ramblas, sus intenciones mejoraron. Chicuelinas con el compás abierto y brindis al público fueron suficientes para convertir los pitos en aplausos. Durante la faena, más que torear al toro, al que atosigó, El Juli toreó al público. El nombre del toro, Improductivo, define muy bien el paso del diestro madrileño por la feria de Málaga.

El manso quinto, a pesar de corresponder a Talavante, uno de los protagonistas fue Juan José Trujillo, a quien su jefe de filas brindó el toro. Sus dos excelentes pares obligaron a desmonterarse. Su torería al andarle al toro y colocar los palos, junto a los entusiasmados "¡Vamos Truji!" que nacían desde el tendido, convirtieron este tercio de banderillas en uno de los grandes momentos de la tarde. Por su parte, Talavante paseó en este toro la única oreja de la tarde, tras una faena dentro de su típico repertorio. Pese a la tardanza del toro en caer, el público no se enfrió y solicitó el apéndice.

El último toro a pie de la Feria tuvo poca historia. Faena aburrida, sosa y sin emoción. Simplemente cumplió el diestro, cuya labor no fue atendida por el público que comenzaba a marcharse, hablar sobre la familia con el vecino de tendido o mirar los resultados de fútbol en el móvil.

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