Delante y detrás del telón circense

El mundo artístico, de las acrobacias y los malabares siempre le atrajo. Y cuando un amigo vasco le enseñó las posibilidades y la cantidad de gente que había en este campo en su ciudad natal, Córdoba, ya tuvo claro a lo que se dedicaría. Poco a poco su actividad fue creciendo hasta que fundó su compañía, CircaSu. Pero Juan Carlos Tamajón, no se lo pensó dos veces cuando sus amigos del mundo del circo se decidieron a montar la asociación La Carpa de Pizarra. Dejó la ciudad de la Mezquita para vivir en Pizarra, donde hasta hace unos meses estaba instalado en una caravana junto a una carpa de circo. Ahora, se muda a la capital, pero seguirá "a muerte" con el mundo del circo. Y lo hará en sus dos vertientes. La primera, como artista, con su compañía demostrando las posibilidades de mezclar el flamenco con el circo en el espectáculo Si pero noý Azotea para dos. La segunda, como técnico, ya que este joven cordobés es especialista en sonido e iluminación, colaborando con otras compañías circenses de toda Andalucía. / N. S.

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