Denuncian a los dueños de una discoteca por no auxiliar a un joven herido

  • A la víctima le arrancaron una oreja de un mordisco cuando mediaba en una pelea y no se cesó la actividad para buscarla

Un joven al que le arrancaron una oreja cuando trataba de mediar en una pelea en el interior de una discoteca de la plaza Solymar de Benalmádena ha denunciado a los responsables del local, así como a algunos de los empleados, por "dejadez a la hora de prestar auxilio". El denunciante y su familia relataron cuando ocurrieron los hechos que el personal del local no quiso cortar la música ni encender todas las luces para buscar la parte seccionada y poder conservarla en hielo para facilitar su reimplantación. Las limpiadoras del local la encontraron un día después cuando barrían el suelo.

Según informaron fuentes próximas a la defensa del denunciante, recientemente se ha presentado un escrito en los Juzgados de Torremolinos en los que se solicita información sobre la discoteca KIU y su actividad. Así, la letrada ha solicitado que se identifique a los representantes legales de la sociedad adiministradora de la misma, el aforo del local, con cuántos porteros o guardas de seguridad cuenta y, en el caso de contar con sistema de videovigilancia, que se entreguen las grabaciones del día en el que sucedieron los hechos. También se ha pedido al Ayuntamiento de Benalmádena que informe sobre los posibles expedientes sancionadores que se hayan abierto a la discoteca en los últimos 12 meses.

La brutal agresión que ha desembocado en esta denuncia ocurrió la madrugada del 1 de noviembre, durante la fiesta de celebración de Halloween, cuando la víctima, de 18 años, fue atacada por un joven cuando mediaba en una pelea. El agresor le mordió la oreja y se la arrancó de un mordisco, por lo que corrió a pedir ayuda a los miembros del servicio de seguridad y a otros empleados. Según la defensa, éstos actuaron con "dejadez a la hora de prestar auxilio" y su supuesta negativa a desalojar el local impidió poder encontrar a tiempo el pabellón auditivo y que le pudiese ser reimplantado. Éste fue hallado un día después por las limpiadoras que barrían el suelo.

El agresor, de 20 años de edad, fue detenido por la Policía Nacional e ingresó en prisión tras ser puesto a disposición judicial.

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