Deportes y piscinas

DURANTE los últimos años que el ferry Ciudad de Sevilla cubrió la línea regular del mar de Alborán, una de las comidillas portuarias malagueñas más repetidas, fue la de la bicicleta estática que iba en el puente de mando de este buque.

Pero con independencia de este singular caso (quizás el puente de gobierno no fuera el lugar más indicado para un aparato como éste), en la actualidad, no resulta nada extraño que la gran mayoría de buques dispongan de pequeños habitáculos donde sus tripulantes puedan hacen ejercicio con algunas máquinas de gimnasio.

Y aunque estos lugares suelen ser muy frecuentados, en muchos barcos, además, existen pequeñas zonas al aire libre dedicadas al deporte; unas áreas en las que siempre suele haber una canasta de baloncesto. Ubicadas en lugares verdaderamente inverosímiles y casi siempre rodeadas por una red, estas canchas se pueden ver en todo tipo de buques; ya sean pequeños barcos de carga general o grandes portacontenedores.

Pero dando una vuelta de tuerca más a estos aspectos, muchos buques, independientemente de su zona de deportes, llevan además, una pequeña piscina. Aprovechando igualmente espacios sin demasiada utilidad, estos barcos albergan pequeñas piletas que en días calurosos hacen las delicias de los hombres de la mar.

Y aunque les podría poner varios ejemplos, la piscina que más me ha llamado la atención hasta la fecha, fue del buque de investigación OHM Leader que invernó en Málaga en el año 2009. Aprovechando un hueco de su superestructura en la cubierta principal, este barco disponía de una minúscula piscina; un espacio de diversión rodeado de dos palmeras, una pintada en una de las paredes que la rodeaba y la otra en un tiesto.

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