Despedida real a los Obama

  • La primera dama de EEUU y su hija compartieron sus últimas horas de vacaciones con los Reyes y la Princesa de Asturias en el Palacio de Marivent, donde la Infanta Elena acudió también con sus dos hijos

La primera dama de EEUU, Michelle Obama, y su hija Sasha compartieron ayer sus últimas horas de vacaciones españolas con los Reyes y la Princesa de Asturias en el Palacio de Marivent, donde la Infanta Elena acudió también con sus dos hijos tras el almuerzo para saludar a las invitadas. La agenda privada en Mallorca de la esposa y la hija menor del presidente Barack Obama se limitó a esta visita a Marivent, invitadas por los Reyes, que duró menos de dos horas y se ciñió en su mayor parte al tiempo del almuerzo.

Michelle y Sasha llegaron al Palacio pasadas las 12:30, después de completar por carretera el trayecto que conducía a la residencia veraniega de la Familia Real desde el aeródromo militar de Son Sant Joan, donde había aterrizado el avión de la fuerza aérea estadounidense en el que viaja, procedente de Málaga. En el aeródromo la esperaban el presidente balear, Francesc Antich, y el delegado del Gobierno en el archipiélago, Ramón Socías, así como el jefe de la Casa del Rey, Alberto Aza, y los embajadores estadounidense, Alan Solomont, y español en EEUU, Jorge Dezcallar.

Los Reyes y Doña Letizia bajaron los escalones de la entrada al palacio para recibir a Michelle Obama y su hija al pie del automóvil en que hicieron su entrada, un todoterreno de marca estadounidense, y saludaron afectuosamente a ambas. Don Juan Carlos estrechó la mano de la primera dama -quien intercambió unas primeras palabras con sus anfitriones- y saludó con dos besos a la pequeña Sasha, de 9 años, el mismo saludo que recibió de Doña Sofía y Doña Letizia y con el que la Reina y la Princesa también dieron la bienvenida a Michelle Obama. A petición estadounidense, estaba previsto que Sasha no formara parte de la foto de familia, y el Rey veló para que se cumpliera ese deseo, pero la madre de la pequeña la llamó para que se incorporara al grupo y posó también para los numerosos medios gráficos, con un vistoso vestido rosa y amarillo, junto a Don Juan Carlos, antes de acceder los cinco al interior de la residencia.

Gazpacho andaluz con guarnición, suprema de rodaballo a la plancha, escalopines de ternera a la mostaza, arroz oriental con salteado de setas y tumbet mallorquín, todo ello regado con un vino blanco de Rueda y un tinto de Rioja, fueron los platos que pudieron degustar las invitadas estadounidenses antes de probar como postre una selección de frutas cortadas con helado.

El Rey obsequió además a Michelle Obama con una semillas de plantas hortícolas españolas para que pueda enriquecer con ellas su huerto, y la Reina eligió unos collares de artesanía y bisutería balear como detalle de bienvenida para la primera dama, para Sasha y para su hermana mayor, Malia, que se encuentra estos días en un campamento de verano en EEUU.

En Marivent no estuvieron presente el Príncipe, que llegó por la tarde a Madrid después de representar a España en la investidura del presidente colombiano Juan Manuel Santos, y tampoco la Infanta Cristina, a quien se esperaba en Mallorca a última hora de la tarde de ayer, mientras que la Infanta Elena intentó asistir al almuerzo, pero un retraso en su vuelo desde Madrid se lo impidió.

Doña Elena llegó en todo caso, con sus hijos Felipe Juan y Victoria Federica, a tiempo de saludar a Michelle Obama y la pequeña Sasha después del almuerzo en Marivent, residencia que las invitadas abandonaron en torno a las 14:15 para regresar por carretera a Son Sant Joan y embarcar en el avión con destino a Washington.

La visita privada de Michelle Obama a los Reyes reunió ayer en Marivent a 59 periodistas de 47 medios informativos --el número de informadores acreditados llegó a ser de 66-, pero la presencia en Palma de Mallorca de la esposa del presidente de EEUU y su comitiva de 20 vehículos fue recibida con indiferencia por la población local. Ayer no había curiosos pendientes de la llegada de la primera dama a la residencia de la Familia Real y, en toda la ciudad, la única señal de que se esperaba a la esposa del presidente Obama era un discreto cartel instalado frente a Marivent por un bar sobre la entrada del propio local que daba la bienvenida en inglés a Michelle.

La esposa y la hija menor de Barack Obama llegaron el pasado miércoles junto a un grupo de amigos al complejo hotelero de lujo Villa Padierna, en el municipio malagueño de Benahavís, y han disfrutado de cuatro días de descanso en Andalucía, durante los que han visitado Marbella, Granada y Ronda.

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