Detenida una mujer por vender alimentos caducados desde 2005

  • Se le acusa de un delito contra la salud pública

Nueva operación de la Policía Local de Málaga contra un comercio regentado por ciudadanos del Este de Europa donde supuestamente se vendían productos caducados, algunos de ellos desde 2005. Si a mediados del mes de febrero se realizó una intervención igual en calle Mármoles, los agentes actuaron en la tarde de ayer en un comercio ubicado en la calle Trinidad Grund. Una mujer fue detenida por estos hechos, acusada de un delito contra la salud pública, y los policías se incautaron de numerosos productos cuya fecha de consumo habían caducado hacía tres años. Un inspector municipal de Sanidad se desplazó al lugar para elaborar un informe que podría derivar en el cierre del negocio.

La intervención policial se produjo sobre las 18.00 a requerimiento de una ciudadana que fue a comprar unos alimentos y se percató de que éstos estaban caducados y cuyo consumo podría entrañar un riesgo para la salud. La mujer abandonó el comercio, llamado Kanph3, y adornado con los colores de la bandera ucraniana y española, y se puso en contacto con la Policía Local, que desplazó hasta el lugar al menos tres patrullas.

Los agentes se trasladaron al negocio y, tras entrevistarse con una mujer que estaba al frente del mismo, comenzaron a inspeccionarlo para constatar que lo denunciado se ajustaba a la realidad.

Fuentes policiales señalaron que durante el registro se incautaron de numerosos productos alimenticios caducados, la mayoría desde 2005 y 2006, que estaban a la venta.

Esto motivó que el arresto de una mujer, al parecer de nacionalidad ucraniana, acusada de un delito contra la salud pública.

El mayor número de los alimentos decomisados eran latas y encurtidos. Pero el registro iba a deparar más sorpresas. Los policías encontraron numerosas botellas de alcohol que no contaban con los sellos aduaneros necesarios y hallaron CD y DVD pirateados, lo que es constitutivo de los delitos de fraude y contra la propiedad intelectual.

La gran cantidad de productos irregulares llevó a los agentes a optar por precintar el negocio.

Un inspector de Sanidad también acudió al comercio para recabar información y elaborar un posterior informe que podría derivar en un cierre definitivo.

Vecinos de la zona señalaron que hace dos años también se produjo una intervención similar en el mismo negocio y que permaneció un tiempo clausurado.

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