Educación impone a los concertados una cuota de inmigrantes

  • La Junta asume que no hay problemas de rechazo, pero aprueba la norma para ofrecer "garantías" · El 95% de los alumnos extranjeros estudia en colegios públicos

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Los colegios concertados de la provincia de Málaga deberán asumir un porcentaje de estudiantes extranjeros obligados por una cuota. Así lo establece la primera Ley de Educación Andaluza que entró en vigor el pasado día 26 de enero, y que dio a conocer ayer en Málaga el consejero de Educación, Sebastián Cano. "No existen problemas de rechazo, pero es para fijar unas garantías", matizan desde Educación.

El objetivo es distribuir a la población inmigrante y compartir responsabilidades. Muchos de los extranjeros que se incorporan a las aulas malagueñas no conocen el idioma y los centros deben hacer esfuerzos extra para incorporar a estos alumnos a la marcha de las clases. Hay centros que acumulan alumnos de más de 30 nacionalidades.

Según datos del curso pasado, los centros públicos de Málaga absorben el 95 por ciento de los más de 25.000 extranjeros matriculados en la provincia, especialmente en la Costa del Sol occidental. Así, los concertados, que escolarizan al 22 por ciento de los alumnos, sólo sientan en sus pupitres al 5 por ciento de los extranjeros.

Sin embargo, la Delegación Provincial de Educación descarta que se hayan registrado irregularidades en la escolarización por parte de los colegios concertados y atribuyen la concentración de extranjeros en centros públicos a otras causas. Como, por ejemplo, al hecho de que la mayoría de centros concertados se concentren en zonas con menos proporción de inmigrantes. En la Costa del Sol, donde hay más estudiantes extranjeros matriculados, apenas hay centros concertados. Y, en la capital, la mayoría de centros privados subvencionados por la Junta de Andalucía se encuentran en la zona Limonar-Pedregalejo, donde no residen muchas familias foráneas, según Educación. El lugar de residencia es lo que más condiciona, con 10 puntos, el centro asignado a un niño.

Y esto, también puede suponer un problema. Como explicaba a este periódico el secretario general de la Confederación Española de Centros de Enseñanza, Rafael Camacho, "Andalucía es la comunidad donde más se prima la zona y esto tiene un efecto perverso porque contribuye a que se formen guetos".

Por su parte, el presidente de la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos (Fecapa), Eduardo Caro, atribuye la diferencia a que "la mayoría de alumnos extranjeros viene con el curso empezado y sólo quedan plazas en la pública".

Pero la Federación Democrática de Padres de Alumnos (Fdapa), que representa a los alumnos de centros públicos, sostiene que la concertada hace lo posible por disuadir a los padres extranjeros: "Está la ropa deportiva y uniformes y las cuotas que, aunque sean voluntarias, si no las pagas te señalan", explican.

Los profesores que atienden las 80 Aulas Temporales de Adaptación Lingüística (ATAL) en 149 centros públicos de la provincia se reunieron ayer en Málaga para intercambiar experiencias en la enseñanza del español como lengua extranjera.

Los alumnos inmigrantes, más de 25.000 en toda la provincia, se incorporan a la clase que le corresponde por edad, muchos con el curso ya empezado, y sin conocer el idioma. Las ATAL son aulas especializadas donde se dan clases intensivas de español para que puedan coger lo más rápido posible el ritmo del resto de la clase. Los centros también ofrecen para estos chicos clases de apoyo en las materias que lo necesiten.

No obstante, algunos profesores consultados confirman que los alumnos extranjeros se hacen con las nociones básicas del español en menos de tres meses, con la única excepción de los estudiantes británicos, que tardan más en integrarse.

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