Empresarios de playas piden "menos rigidez" en la ley

  • La patronal de chiringuitos entrega un escrito al secretario de Estado de Medio Ambiente en el que se reclama, entre otras cosas, no pagar canon por los aseos

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Los empresarios de playas empiezan a estar más que cansados de la incertidumbre existente sobre la explotación de los chiringuitos o las hamacas y piden al nuevo gobierno de Mariano Rajoy que regule de una forma clara el sector y que la aplicación y reforma de la Ley de Costas no sea "tan rígida".

El presidente de la Federación Andaluza de Empresarios de Playas (Faeplayas), Norberto del Castillo, entregó ayer en Torremolinos un escrito con seis peticiones al secretario de Estado de Medio Ambiente, Federico Ramos de Armas, y al presidente del PP-A y candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Javier Arenas, en el que se reclaman una serie de aspectos relacionados con la distancia entre chiringuitos, el tamaño de estos locales, el pago del canon o los plazos de las concesiones.

La ley establece que la separación mínima entre chiringuitos debe ser de 200 metros. No obstante, Del Castillo pide que la medición "no sea tan milimétrica de forma que pueda haber chiringuitos, a lo mejor, a 170 metros uno de otro y que el siguiente esté a 300 metros para compensar".

Otro de los aspectos que más preocupan a los empresarios es la superficie que podrán tener sus establecimientos y qué se cuenta como tal. La ley subraya que los chiringuitos pueden tener una superficie máxima de 150 metros cuadrados e incluye los aseos. Los empresarios exigen que se conceda 30 metros cuadrados para baños y accesos y que no se contabilicen dentro de los 150 metros del local. A eso hay que sumarle que los empresarios pagan un canon por su negocio que es igual para todas las partes del chiringuito. "Nos cobran el mismo precio por metro cuadrado de barra o mesa que de aseo", denuncia Del Castillo, quien considera que el sector no debería pagar nada por los aseos ya que entienden que dan un servicio público a los usuarios de las playas que las Administraciones no atienden. "Tenemos que pagar un canon por dar un servicio gratuito de limpieza. En Andalucía los chiringuitos tienen unos 3.000 aseos y me pregunto cuánto tendrían que pagar las Administraciones y cuántos empleados deberían tener para dar ese mismo servicio", añade. La patronal considera, en líneas generales, que la fijación del canon "es un galimatías" ya que la ley toma como referencia diferentes precios en función de la zona en la que esté el chiringuito.

El periodo de la concesión también presenta numerosas dudas. En estos momentos los contratos contemplan un periodo de concesión de 15 años y, aunque está previsto una posibilidad de prórroga, casi nadie la incluye porque hay muchas lagunas. Del Castillo reclama que se den 30 años de concesión directa o 15 más 15.

La situación de los espeteros tampoco está definida ya que la ley no autoriza su presencia aunque, por ahora, se ha hecho la vista gorda al ser un elemento tradicional, así como las salas para guardar las hamacas y colchonetas, que no están permitidas como tal pero que se usan ante el continuo incendio de este tipo de productos.

En medio de todo este guirigay está el asunto de las competencias. La Junta de Andalucía las asumió el pasado 1 de abril pero, según Del Castillo, "no tiene ni presupuesto ni personal porque no cobra las gestiones y todo va muy lento". La Junta da las concesiones pero el Gobierno tiene que dar el visto bueno con un informe. "Antes negociábamos con ayuntamientos y Madrid y ahora con los ayuntamientos, Sevilla y Madrid", apunta resignado el presidente de la patronal.

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