Encierra en su tienda a una ladrona profesional para que no pueda huir

  • La mujer, con tres identidades, de gran belleza y que vestía prendas de diseñadores para despistar, fue identificada y el propietario cerró las puertas del negocio para que no escapara mientras llegaba la policía

Ángel Ropero debió pensar que un robo de 1.400 euros era suficiente y que no iba a permitir que la misma persona lo volviese a intentar. Este comerciante del centro, harto de padecer a ladrones y hurtadores, decidió actuar con determinación y encerró en el interior de su tienda a una mujer que una semana antes le había robado numerosas prendas y que finalmente resultó ser una experta ladrona con tres identidades distintas.

Los hechos ocurrieron la semana pasada en la tienda Novak de calle Granada. "Una empleada vio entrar a la mujer y la reconoció como la persona que el 26 de noviembre nos robó prendas y causó daños en otras por valor de 1.400 euros", explicó el comerciante, que relató que "inmediatamente corrí hasta la puerta y la cerré para que no pudiese huir".

Ángel contó que se dirigió al resto de clientes, "que se sorprendieron, aunque colaboraron perfectamente", para detallarles lo que ocurría y que después fue hacia la joven. "Le pedí que me acompañara al despacho y, tras mostrarle las grabaciones de las cámaras de seguridad, reconoció el primer robo", manifestó.

La mujer le rogó que no llamase a la policía, pero ésta estaba ya en camino. Durante el registro que le practicaron en el establecimiento agentes de la Policía Nacional se le encontraron al menos siete tarjetas de crédito que había robado -por lo que también se piensa que pueda ser carterista-, diversas prendas de varios negocios y unos 800 euros que ocultaba en su ropa interior.

La principal dificultad con la que se encontraron los policías en ese momento fue identificar a la delincuente, ya que portaba documentación con tres nombres distintos, aunque finalmente se pudo saber que era de nacionalidad rumana.

Ésta solía actuar en compañía de otra joven y un chico y se baraja la posibilidad de que formen parte de un grupo organizado especializado en hurtos. La hipótesis se sustenta en el hecho de que la mujer vestía ropa de diseñadores y utilizaba su belleza para que los empleados de los negocios no desconfiasen de ella. Además, reside en un chalé de lujo en la zona de Pedregalejo. El hurto era profesión. Y le proporcionaba cuantiosos beneficios a diario. Quedó en libertad tras pagar una fianza.

Ángel Ropero declaró que en el momento que la dejó encerrada pasó algo de miedo, "porque no sabía qué reacción podía tener, desconocía si iba armada", aunque señaló que el descaro de la joven de intentar robar de nuevo, escasos días después de que lo hubiese hecho, le llevó a actuar.

Este comerciante alertó de la indefensión que sufren los empresarios del centro ante los hurtos y las posibles represalias a las denuncias, pero afirmó que llega un momento en el que hay que actuar. Y él lo hizo.

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