Enfermedades tropicales, inundaciones y olas de calor

  • El cambio climático tendrá efectos sobre la salud, la industria turística o el urbanismo

La brisa del mar no sólo sirve de estímulo o relajación sino que, de paso, enfría el ambiente y provoca que las temperaturas en las zonas costeras no sean tan altas en verano como en el interior. Tomando como horizonte el mes de julio del año 2050, los expertos de la Consejería de Medio Ambiente estiman que, en Málaga, habrá apenas tres o cuatro días en los que se superarán los 37,5 grados de temperatura. Sin embargo, conforme se va subiendo desde Las Pedrizas y se va adentrando en otras provincias, la situación cambia hasta el punto que hay varias zonas de Córdoba o Jaén donde se prevé que se sobrepasarán esos 37 grados y medio durante 23 ó 24 días en sólo un mes. El cambio climático motivará, por tanto, una serie de consecuencias no sólo en el aspecto puramente medioambiental, sino también en la salud de los ciudadanos o en la industria turística, el principal motor económico de Málaga y del conjunto de la región.

El Programa Andaluz de Adaptación al Cambio Climático publicado por la Junta destaca, por ejemplo, que el incremento de la temperatura media aumentará los casos de mortalidad por efecto de las olas de calor, fomentará la llegada de enfermedades típicamente tropicales, o habrá más casos patológicos por problemas de higiene o seguridad en el tratamiento de los alimentos.

En el caso de la industria turística, el informe prevé que podría haber un descenso de viajeros durante los meses de verano por un exceso de calor, si bien los turistas podrían preferir otras épocas del año para llegar a Málaga por lo que el cambio climático, valga la broma, podría venir bien para acabar con la estacionalidad en la Costa del Sol. En cualquier caso, se estima que puede aumentar el nivel medio del mar y, por tanto, las playas serían cada vez más pequeñas, por lo que también puede afectar al turismo. En este aspecto, en unión con la materia urbanística, se piensa que podrían haber más inundaciones que dañarán las infraestructuras, las redes de saneamiento o la garantía en el suministro del agua, por no hablar de los negativos efectos que tendría en la agricultura.

Ante cada posible impacto, el informe de la Junta anuncia una posible solución aunque, por ahora, y a años vista, no es más que una buena intención en un papel. El tiempo dirá si hay que acelerar o no esas medidas.

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