Entierro del boquerón enamorado

  • La fiesta del Carnaval se clausuró ayer en la playa de La Malagueta tras el tradicional desfile de calle

El entierro del boquerón, que clausuró anoche el Carnaval malagueño, estuvo cargado de referencias al día de los enamorados, ya que coincidía con esta efemérides. Bajo el título Boquerón del corazón roto por amor, un gran pez de gomaespuma iniciaba el desfile desde la Alameda hasta la playa de La Malagueta, acompañado por osos amorosos convertidos en cupidos. El boquerón, que perdía agua desde algunas de sus escamas, cargaba en sus lomos esos divertidos dibujos animados, hoy ya desaparecidos y corazones, muchos corazones en los que se podía leer la frase Te quiero en varios idiomas, para que quedara claro que ayer era el día de San Valentín.

Para crear ambiente, la charanga de Churriana Los Mijitas encabezaba el desfile, y con sus canciones arrancaba el baile y los aplausos de un numeroso público al que el frío no disuadió y que se concentraba por las calles del centro de la ciudad. Los más pequeños fueron los que más disfrutaron de la jornada; disfrazados desde por la mañana para asistir a la fiesta infantil que se celebró en la calle Larios a partir de las 12:00 -el domingo de piñata- y después de la granboqueroná del mediodía, esperaban impacientes para ver desfilar al enorme boquerón que más tarde sería quemado en la playa de La Malagueta rodeado de un concierto de fuegos artificiales.

Dioses y diosas, príncipes y princesas de Don Carnal y los ganadores del concurso de Drag Queen -que finalmente se celebró el sábado, ya que el viernes tuvo que ser suspendido por la intensa lluvia- desfilaban con sus impresionantes trajes, mientras las asociaciones de bolivianos invitadas al Carnaval realizaban sus estudiadas coreografías con las que ya deleitaron a los asistentes a la batalla de las flores en la tarde anterior. Eso sí, ayer dejaron de lado el traje regional que utilizaron el pasado sábado para colocarse unos vestidos algo más ligeros e insinuantes y que con sólo mirarlos hacían estremecer al público de frío. Ellos no parecían tener la misma sensación, aunque tampoco dejaron de bailar ni un solo instante durante el recorrido.

La lluvia de confeti de la mencionada batalla también se prolongó durante todo el camino de ayer para velar al boquerón hasta La Malagueta. Y es que las ganas de Carnaval permanecían casi intactas después de una larga noche de sábado con concursos de disfraces y actuaciones que se prolongaron hasta la madrugada en el recinto del Carnaval -la calle Larios-. Niños y mayores disfrazados portaban bolsas llenas de estos papelitos que lanzaban al público a su paso por las calles del centro y repartían entre los más pequeños, que se acercaban como si portaran un tesoro.

A las murgas y comparsas, después de cantar por todos y cada uno de los rincones del centro histórico de la ciudad en la noche anterior, lugares en los que se concentraba un animado público dispuesto a disfrutar de sus letras cargadas de crítica, todavía les quedaban fuerzas para acompañar el largo desfile que se prolongó por las calles de Málaga durante casi tres horas -desde las 18:00-. E incluso algunas de ellas llegaron a entonar sus canciones más populares para que los últimos pasos de Don Carnal 2010 siguieran transmitiendo una diversión que quedará en el recuerdo hasta la próxima edición.

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