Estreno con multas y 'goteras'

  • La entrada de lluvia al recinto obliga al Ayuntamiento a incorporar un centenar más de paneles de metacrilato

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Con la expectación de un estreno, pero con las insalvables molestias del cambio. Comerciantes y clientes abrieron ayer el flamante mercado central, levantado en la plaza de Camas de forma provisional mientras se ejecuta la rehabilitación del histórico Atarazanas.

El edificio, de 3.000 metros cuadrados obra del arquitecto Eduardo Rojas, aporta un mobiliario impoluto, una ventilación de primera y un gran derroche de luz. Aunque ayer, las quejas se oyeron más que los halagos, sobre todo, de parte de los comerciantes: puestos de pescado donde da el sol durante toda la mañana, escalones inoportunos para el traslado de mercancías y carritos de la compra o fallos en los desagües, entre otros.

Aunque, sin duda, fueron las multas puestas por la Policía Local por descarga de mercancías en zonas no habilitadas lo que más indignó a los vendedores en su primer día. Conchi Vicente, del puesto de ultramarinos Armando Cuberos, lo explicaba con rabia: "Llevamos 28 años dejándonos la salud y ahora cinco días sin ganar ni un duro y esta mañana viene la Policía y nos pone una multa por descargar y es que no hay donde hacerlo; no tengo yo que cortar rodajas de mortadela para pagar esos 90 euros".

La entrada de lluvia y el peligro del agua sobre un pavimento deslizante fue otra de las objeciones más repetidas. Aunque el alcalde, Francisco de la Torre, confirmaba ayer mismo que ampliará el número de paneles de metacrilato distribuidos por las paredes del recinto con la incorporación de 130 nuevas piezas.

Los compradores, que sólo acusaron la desorientación de no encontrar sus puestos "de toda la vida", sí agradecieron el nuevo enclave "más limpio y más nuevo", decía Catalina, que durante 50 años ha comprado "todos los días sin faltar uno" en el emblemático zoco malagueño.

Las mismas cinco décadas que lleva al frente de su puesto de carne Ana Ruiz, que todavía recuerda cómo se "subía en un cajón para despachar con 8 años". Ana ha vivido hasta tres reformas del mercado de Atarazanas desde su puesto. Las enumera: "En 1953, en 1972, en 1980 y ésta de ahora". Y todavía recuerda anécdotas de cada una de las reformas: "En 1972 los operarios se llevaron unas tejas verdes que tenía el mercado preciosas en el techo y ahora no me gusta nada que hayan mezclado la fruta, con la carne o el pescado, aunque este mercado ha quedado bien", dice.

El alcalde, acompañado de siete concejales del equipo de gobierno y cuatro de la oposición, inauguró una instalación que ha dado cabida a los 260 puestos de carne, fruta y verdura, pescado, ultramarinos o encurtidos del zoco que recibe su nombre de su fachada principal, puerta de la ciudad construida por Abderramán III en el siglo XIII.

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