Estufas a medio gas contra el frío

  • El IES Jacaranda afirma que la única solución que le han proporcionado frente a las bajas temperaturas en clase son radiadores de "mala calidad"

Tras aguantar estoicamente durante años el frío que azota en las clases del IES Jacaranda -en Churriana- y salir a la calle con mantas para así reivindicar una instalación eléctrica adecuada, el remedio proporcionado por la Delegación de Educación ha resultado ser casi peor que la enfermedad. Sólo unos meses después de las numerosas movilizaciones estudiantiles llevadas a cabo, también apoyadas por padres, profesores y la propia dirección, el centro logró que la Junta contemplara una solución, aunque no ha sido la esperada. "A raíz de los escritos que presentamos y la repercusión en la prensa, colocaron unas 60 estufas en las clases, pero no las que yo quería ni tampoco las que me habían presupuestado. Hay varias que ya he tenido que quitar porque son de mala calidad. Pedí unas condiciones determinadas", explicó ayer a este periódico el director del instituto, Damián Baglietto.

Y es que, pese a que la administración asumió en su presupuesto destinado al mantenimiento de colegios y edificios la instalación de un cableado que permitiera soportar más potencia, los radiadores que han ofrecido no son, en palabras del responsable del IES Jacaranda, los más apropiados para un centro escolar. "Deberían haber puesto estufas sin rejillas y que no se pudieran trastear. Algunas de ellas me han salido ardiendo porque tienen resistencia de muelles. Ni siquiera yo las colocaría en mi casa", se lamentó.

Los aparatos llegaron por vez primera al instituto en el verano de 2010 y desde entonces es el único medio al que los alumnos pueden recurrir para conseguir entrar en calor. "Al menos nos hacen el apaño. Cuando llega el frío, los conectamos unos 30 minutos antes de que los estudiantes entren en las clases y las mantenemos encendidas durante las dos próximas horas, de forma que el ambiente esté caldeado", afirmó Baglietto.

Además de las elevadas facturas que los meses más frescos del año suponen para el centro, ahora también debe hacer frente a la compra de nuevas estufas para ir renovando las anteriores. "Tendré que ir cambiándolas poco a poco con el presupuesto del instituto, al menos en el caso de siete u ocho de ellas. Cada una cuesta unos 20 ó 25 euros", apostilló.

Pero hace tres años el personal del IES Jacaranda no sólo sufrió los efectos de las bajas temperaturas, sino que el temporal de lluvias también provocó graves abombamientos en el techo de la cocina y varios desperfectos. "Entró agua en la cubierta de escayola. Los alumnos se quejaban con razón. El instituto está situado en una esquina y en la zona se registran siempre tres o cuatro grados menos. Este año no ha habido problemas porque ya arreglaron esa situación", apuntó el director, quien indicó que no podía asumir "una obra de envergadura" ni tampoco poner calefacción en las aulas porque, matizó, "el dinero no llega". Una situación que sólo con abrigos, guantes y bufandas resultaba más llevadera para los alumnos.

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