La Feria se pone 'a punto'

  • Los operarios y feriantes ultiman los preparativos en el Cortijo de Torres tras dos meses de incesante trabajo, que comienza a verse recompensado por los resultados

Apenas tres días antes de que el real de la Feria se llene de volantes, el Cortijo de Torres presenta un panorama muy diferente, en el que el incesante sol hace más duro si cabe los largos días de ininterrumpido trabajo. Picos, palas, mangueras y brochas gordas comienzan a vislumbrar el paisaje ferial en el que hace unos días se intuía una especie de taller gigante. Han sido dos meses de trabajo para una semana de festejos, pero el montaje va llegando a su fin y la Feria se pone a punto.

Las casetas son un continuo ir y venir de trabajadores que, sudorosos, con prisas y cargados, definen más estos días con su propia imagen que con palabras "mucho trabajo, calor y mucho trabajo". Pero el sábado se acerca, y la estampa de algunas casetas invita ya a entrar y pedir un vino fino. "Ya sólo nos quedan los últimos preparativos: electricidad, iluminación y, sobre todo, decoración", comentaba ayer el presidente de la Peña Santa Inés, Enrique Molina, "y ya, deseando que acabe el montaje y que empiece la Feria, aunque este año no se ve demasiado ambiente".

Menos avanzada se observa la zona de atracciones pues, a pesar de encontrarse cada una en su puesto, son pocas las que han comenzado la labor de montaje. Una situación que no parece preocupar a los feriantes, ya que su puesta a punto es mucho más rápida. "Intentaremos por todos los medios que ya el viernes esté todo listo", aseguraba el propietario de Atracciones Infantiles Málaga, José Blázquez, que comenzó a trabajar en la Feria de Agosto a los 9 años y a sus 78, procesa abiertamente su amor por ella.

Los trabajadores de Limasa también se ven estos días envueltos en el ajetreo del Cortijo de Torres. Con camiones y mangueras, los operarios de la empresa malagueña de limpieza trabajan concienzudamente para adecentar las calles del recinto. "En estos días tenemos mucho trabajo, más, incluso, que durante la Feria", garantizaba José Antonio Domínguez, operario de la empresa, "solemos empezar con tiempo suficiente, pero en los últimos días siempre hay prisas".

Pero unos aún no han comenzado y otros ya terminan, como es el caso del Chiringuito Noemí, que lleva desde el 5 de julio atendiendo a operarios y feriantes con refrescos y tentempiés a precios populares. Se trata de "una caseta preferia, con licencia hasta el día 12 de madrugada" explicaba Noemí Jiménez, responsable del chiringuito desde que abriera hace tres años.

Así, los preparativos cada vez son menos. Las portadas ya están instaladas, los postes están pintados del tradicional verde y morado y los paneles de iluminación cuelgan de los mástiles a la espera de ser encendidos. Uno de los 25 operarios de la empresa Iluminaciones Ximénez que trabajan estos días en el recinto, José Carmona, explicó que ya están "afinando los últimos detalles para la prueba de luces y, sobretodo, para que el viernes se vea bonita la Feria", lo que hará que todo el duro trabajo de los dos últimos meses haya merecido la pena.

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