Fiesta para el estómago

  • Ardales recibe a 15.000 personas en la 14 edición de la Matanza, celebración en la que se consumen los productos típicos

Ardales volvió ayer a conquistar a miles de visitantes por su estómago. Y para ello les ofreció, como viene siendo tradición, los mejores productos gastronómicos del pueblo y alrededores en la celebración del la fiesta de la Matanza, a la que asistieron unas 15.000 personas.

Mientras algunos conmemoraban el Día de los Enamorados con su pareja en un ambiente íntimo, muchos fueron los que decidieron sumarse a este popular festejo en el que a partir del mediodía se suceden las degustaciones de productos típicos como los botones, que son unos molletes rellenos de chacina. Entre botón y botón y parada tras parada en los bares para tomar un respiro por las pronunciadas cuestas de Ardales, los asistentes también visitaron la treintena de expositores que en la Plaza de San Isidro pusieron a la venta deliciosos embutidos, aceites, dulces y pan elaborados en la zona.

El momento más esperado de la jornada fue sin duda cuando empezaron a salir los platos de carne en salsa, de los que se prepararon unas 5.000 raciones. Las colas de vecinos y foráneos aguardando ansiosos para darle un bocado a este sabroso manjar eran importantes y ello justo cuando empezaron a caer las primeras gotas de lluvia del día.

Los encargados del fogón cocinaron alrededor de 500 kilos de carne y explicaron que después de más de diez años asumiendo la responsabilidad de dar de comer a tantas personas, lo más importante es dominar el fuego y contar con buena materia prima, con la carne, los tomates y pimientos como elementos de base. El secreto, saber echarle pimienta y vino en su justa medida para que quede en su punto.

Con la de ayer se cumplen catorce ediciones de la Fiesta de la Matanza y además de comer, todos los asistentes disfrutaron de otra de las señas de identidad de la localidad de Ardales, la música de los verdiales. Los sones de las guitarras y las panderetas ambientaron las calles y plazas del pueblo. A ello se sumó, para romper con el folclore local, una batukada que animó, sobre todo, a los más jóvenes.

Esta fiesta tradicional supone un importante impulso turístico para esta localidad, al mismo tiempo que da la oportunidad a las pequeñas empresas locales de dar a conocer sus productos en un gigantesco escaparate.

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