Fin de la cuenta atrás en la calle La Unión

  • El Metro inicia hoy los desvíos de servicios afectados, fase que se extenderá cuatro meses · Vecinos y comerciantes, entre el temor y la satisfacción por la modernidad que traerá la obra

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La cuenta atrás para la llegada del Metro a la calle La Unión torna a su fin. Después de que conociesen la intención de la Junta de Andalucía de trasladar el paso del suburbano de Paseo de los Tilos a su calle, lo que ocurrió en marzo en 2006, los vecinos de esta conocida vía de la capital se topan de lleno con el proyecto de mayor envergadura en la historia reciente de la ciudad. Desde hoy y durante 35 meses, serán testigos del avance de la obra del ferrocarril urbano, hecho que a pocos parece satisfacer.

La incidencia de los trabajos constructivos será progresivo. El primer paso se dará justo hoy con el comienzo de los desvíos de servicios afectados por las zanjas, es decir, saneamiento, telefonía, entre otros, lo que se prolongará cuatro meses y cuya afección será escasa. Será a mediados o finales de junio cuando hagan su entrada las máquinas pantalladoras, encargadas de dar forma al túnel por el que en unos años transitarán los trenes. 14 meses se llevará esta etapa del proyecto, la más molesta para los vecinos y perjudicial para los comerciantes, en tanto que obligará a cortar íntegramente la calle.

Éste es en grosso modo el panorama que dibuja la planificación diseñada por la concesionaria de la obra, Metro Málaga, y que a muchos en La Unión produce temor. Un paseo por la zona confirma la incertidumbre de residentes y empresarios. "Estamos acojonados. Esa es la palabra", afirma uno de los comerciantes de la calle, que opta por mantener el anonimato.

Su temor, como el otros, está vinculado al hecho de que la intervención no contemple un carril de servicio por el que puedan pasar ambulancias y bomberos. La estrechez de la vía lo impide e incluso ha obligado a los técnicos del Metro a dar una solución peculiar para que puedan entrar los dos haces de vía del suburbano, que irán uno sobre otro. La tarea, sin embargo, según los responsables de Ferrocarriles Andaluces no tiene mayor dificultad ni entraña riesgo alguno.

"Si hay un incendio en uno de los edificios no sabemos si los camiones de bomberos podrán entrar, porque toda la calle estará cortada", expresa este mismo comerciante. Sus palabras son avaladas por José Sánchez, propietario del café bar Chiqui. "Tengo la misma preocupación", apostilla, al tiempo que asiente al escuchar al otro interlocutor asegurando que muchos comerciantes no superarán la obra. "Si nos estrangulan la calle quién va a querer ir a nuestros negocios", agrega.

A pocos metros de la cafetería, Teresa, una mujer mayor, arrastra el carro de la compra no sin cierta dificultad. Cuando se le pregunta por el próximo inicio de la obra del suburbano suelta un "uf" cargado de sinceridad. "Nos va a fastidiar a todos", exclama. Enrique Daza, por el contrario, es más optimista. Este vecino, que reside en la calle desde hace cuarenta años, ensalza el proyecto. "Hay que pasar unos inconvenientes pero es un beneficio para siempre. Es bueno para el comercio y nos permitirá ir a cualquier punto de la ciudad", dice con un tono pausado, mientras da un voto de confianza a los ingenieros. "Las cosas hay que hacerlas y no hay que estar asustados".

Hay otros en esta calle que insisten en criticar la decisión de la Junta de trasladar a La Unión el recorrido de la línea 1 (Los Asperones-Malagueta). "Si esta calle fuese como Juan XXIII o como la Avenida de la Aurora sólo podríamos pensar que nos ha tocado en suerte y ya está, pero calle La Unión es más estrecha y al final va a parecer una ratonera", se queja Mario Fernández, comerciante.

Sentado junto al quiosco de su hijo se encuentra Antonio Haro. "Mala idea no es, pero va a joder durante un tiempo", confiesa con toda naturalidad cuando se le pregunta. "Tampoco es algo a lo que podamos decir que no se haga, porque la decisión no es nuestra", apostilla con resignación.

Ante estos argumentos, el director del Metro, Enrique Urkijo, asume las molestias de los trabajos pero ensalza el beneficio del suburbano. "Sobre las pérdidas en deteminados comercios sólo puedo decir que eso vale para todas las calles de la ciudad y no es un argumento para que no pase por esta vía", dijo, al tiempo que destacó el compromiso de la concesionaria por "minimizar" las afecciones. En cuanto a la seguridad, aludió a la información aportada por el jefe de Bomberos, José Cruz, en una reunión con los vecinos, en la que dijo que se podrá acceder a todos los edificios. En esa cita también dijo que ya le gustaría que todos los inmuebles de la capital estuviesen tan bien señalizados como los de la obra del Metro.

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